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viernes, 12 de junio de 2009

La revuelta obscena 4

Ya hay fecha: el 4 de julio. Y uno de los platos fuertes tiene una pinta excepcional:

16h.30 - 17h.30, Taller: Cómo follarse una trans.
Por Alira Araneta (La acera del Frente, Madrid).

Evidentemente será como follarse a Alira, jaja.. Pero antes que eso quiero hacer un repasito a mi currículum de cama, porque desde luego he tenido experiencias que son de libro con gente que se ha sentido atraída/repelida/cuestionada por el sólo hecho de mi presencia física.. Son ejemplos muy ilustrativos del puto poder heteropatriarcal, situaciones y personas patéticas que me he encontrado, y que necesito exorcizar... Asi k primero vomitona de rapapolvos, y luego si eso... Lo de tirarse a la menda.


- Alira Araneta

www.pornolab.org

D.

No estaré. El pirata no estará. Y nuestra casa probablemente se convertirá en el epicentro de una nueva orgía de perras.

No sé si siento más rabia o envidia, envidia o rabia, rabia y envidiaaaaaaaaa...

Mucha mierda!
m.

domingo, 23 de noviembre de 2008

Sophie

La pornoterrorista Diana Junyent golpeó estómagos y neuronas durante la Revuelta Obscena 2 en la galería Off-limits, provocó repulsión, despertó incredulidad... y metió (también) en mis sueños eróticos a Sophie, que aquí aparece fotografiada por Elisa con su látigo y su sonrisa:

viernes, 3 de octubre de 2008

Sesión continua

..

Flor está nerviosa. Mañana empieza a trabajar en la Comisión de Calificación de Películas y no puede dormir por la excitación. Se levanta a comprobar que los niños duermen. Se mete bajo el edredón, se acerca a su marido y desliza una mano dentro del cálido pantalón de franela. Él gruñe, dándose media vuelta. Flor contiene las lágrimas y espera a oírle roncar. Hasta entonces, se distrae pensando que si ve alguna película animada divertida llevará a los niños al cine cuando la estrenen y se acuerda de lo cinéfila que fue en su adolescencia.

Lo que Flor desconoce cuando se apagan las luces de la sala del Ministerio de Cultura por primera vez es que más del 80% de las películas que se producen en nuestro país son pornográficas. Y que los miembros de la Comisión tienen que verlas íntegras para asegurarse de que no aparecen menores o se comete algún otro delito.


A las diez de la mañana ve su primera pentración femenina múltiple y siente escalofríos. No le gusta pero, instintivamente, siente como su coño se humedece. En la siguiente película unos militares gays montan una orgía en el cuartel y Flor no puede apartar la vista de la polla más grande que ha visto en toda su vida.

Poco después verá otra polla aún más grande y otra más. Una de las protagonistas, vestida con un corpiño rojo de cuero que daría lo que fuese por podérselo poner ella en ese momento, se la mete entera en la boca y le lame los huevos. Lo hace una sola vez, para demostrarle que le cabe. Flor está segura de que no podría llegar ni a la mitad.

Después le obliga a ponerse a cuatro patas en el suelo, frente a un espejo. Se unta los dedos en lubricante y le mete un en el ano, girándolo en su interior. Le mete el segundo y le obliga a mirarse cuando le introduce también la punta de un vibrador y le pide que se masturbe mientras ella lo sodomiza por primera vez. Flor busca el baño con la mirada, sabe que se va a correr de un momento a otro si no hace nada por evitarlo, pero no se le ocurre una excusa y se queda quieta en su butaca. Inmóvil y silenciosa como una estatua. Notando como le explota el coño y se le empapan las bragas y las medias de seda negra que estrenó esta mañana.

Cuando se encienden las luces a la hora de comer, no tiene ni idea de lo que le va a contar a su marido esta noche. Cuando le preguntan los periodistas de El País que esperan a la nueva Comisión a la salida, sólo le sale contestarles lo que todo el mundo espera de ella:

"Hay que ver todas las películas enteras", explica Flor A. "Para mí el peor rato ha sido el visionado de porno: un trauma. Y encima, a lo mejor te pasas medio día viendo cintas de ese calibre". Y es que una cosa es ir al cine y otra tener que ver cine durante horas y sin poder elegir.

lunes, 7 de enero de 2008

Contra los veintitantoscentimetreros

A las tías les gustan las pollas de veintimuchos centímetros. Sí, claro. Yo soy tía pero estoy loca. Por eso, digamos que no eran 20 sino 19 ó 21 los de la última polla muy grande que tuve empalmada delante de mí. Su propietario, orgullosísimo y andaluz para más señas, me miró con cara de me encanta tenerla tan grande, ven, acércate a verla pero antes de que se hiciese realidad farfullé una excusa y me fui.

No es que no me gusten las pollas descomunales, me vuelven loca para fantasear con ellas, ponle 25, 35 o muchos más, aunque tengo que reconocer que incluso fantaseando a menudo prefiero las de los dibus manga, que se multiplican, se agrandan, se estiran, desaparecen, se enroscan, vibran, te tiran contra techos, paredes y ventanas y mil y un movimientos más.

En la práctica, hasta que me reencarne en hembra golfa cachonda insaciable profunda de las secciones de contactos, no me mola acabar con la boca y el coño necesitados de tiritas después de sólo uno o dos polvos, más que muy de vez en cuando*. Pero lo que menos me gusta es la actitud generalizada entre los veintitantoscentimetreros de qué suerte tienes, te voy a volver loca de placer porque tengo una polla enorme. Y su pose chulesca, a la espera de que te abras de piernas para clavártela en plan tuneladora de las obras del AVE sin estudios geológicos previos.


* Con los jugadores de la NBA más altos, más animales, con tatuajes y cicatrices haría una excepción. Varias incluso.

jueves, 22 de noviembre de 2007

Girls who like porno (GWLP)

Las dos protagonistas de Girlswholikeporno se definen así:

Girlswholikeporno no son ni lesbianas ni heterosexuales ni mucho menos bisexuales. Creen en la teoría queer feminista post pornográfica como sus abuelas en el padre nuestro. No creen en la feminidad, ni en que sea posible un porno para mujeres, porque esa etiqueta se está usando para hablar de un porno lleno feminidad, es decir, música romántica, polvos suaves, cariñosos y heterosexuales.

La multiplicidad de nuestros deseos no puede categorizarse.

Me quito el sombrero de pieles islandés que me ha regalado mi abuelita ante el camino andado —o desandado— por ellas. Pero mejor que decir nada más: si no conocéis su blog, entrad, curiosead y mirad los vídeos, que se pueden copiar y distribuir gratis.