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miércoles, 3 de junio de 2009

Tokyo after midnight

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Como en cualquier metrópoli occidental, en Tokio se pueden destrozar las zapatillas de baile saliendo de fiesta hasta el amanecer.

Pero en pocos sitios más puedes karaokear con tus amigos en una sala privada a las cuatro de la mañana,

encerrarte en un cubículo a leer manga tumbado en un sofá,

hacer botellón, quedarte dormido y al despertarte tomar una ducha en un cibercafé,

elegir en una máquina expendedora entre una habitación de hello kitty, una sadomaso u otra de héroes manga en las que retozar con tu amante durante varias horas,

alquilar un coche antes de que salga el sol e ir a ver el monte Fuji,

contemplar Tokio metido en una bañera de madera de ciprés con el agua a 40 grados,

recibir un masaje después y quedarte dormida entre japonesas que han perdido el último tren,

ver una película en la pantalla más grande de Asia cuando la mayoría de tokiotas empieza a levantarse,

poder probar un centenar de juegos de la playstation,

unirte a una competición de ping-pong,

o, simplemente, tomar un café humeante y leer un libro sin prisas, emulando a la protagonista de After dark.

La fot impresionante es de Kaidohmaru

Los jardines zen de Kioto

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Que representan el centro del Universo budista, que imitan las ondas de agua, que imitan montañas, cascadas, lo que queráis...

Sólo aprendí que los jardines zen son para saborearlos muy despacio
e irse despertando en silencio antes de que llegue nadie más.

Habitación de 20 tatamis

Las preciosas montañas del valle de Kiso se colaban por los ventanales de esta enorme habitación, la mejor del viaje:

Cena kaiseki

¿Alguna vez han cocinado para ti un festín de 14 platos y te han ido sirviendo uno a uno, explicándotelos con detalle, mostrándote cómo hay que comerlos y siendo incapaz tu anfitrión de no mirarte de reojo para ver cómo los saboreas todo y lo disfrutas?

El rijoso propietario del ryokan Fujioto de Tsumago, emocionado por encontrar a una bella signorina en ese pueblo remoto de Japón con quien practicar su italiano, preparó este banquete inolvidable:

Carpaccio de ternera tiernísima

Un maki de arroz rosado, de una variedad de principios del siglo pasado recuperada recientemente

Abejas cocinadas en miel, salsa de soja y sake, a las que se atribuyen propiedades afrodisíacas

Tempura de hierbas de la montaña, recolectadas esa misma tarde por su mujer

Un tomate de los mejores que he probado en los últimos años, de una variedad autóctona de la costa oriental japonesa, traído expresamente para la cena

Ternera laminada y setas en shabu shabu con salsa de mostaza

Perca negra cocinada durante 24 horas con salsa de soja y sake para que se pueda comer de la cabeza a la cola sin que se noten las espinas

Pincho del primer arroz recolectado con salsa dulce, la comida con la que los campesinos locales celebran desde hace décadas una buena cosecha

Soba (fideos de trigo negro) fríos mojados en salsa de soja con wasabi

Dos trozos de tofu recién hecho con salsas miso distintas por encima

Tallos de bambú crujientes

Shiitake, maitake y bunashimeji fritas con hierbas japonesas y con un cierto toque picante final, uno de los platos de setas más deliciosos que he comido en años

Gelatina de judías rojas

Y un surtido de frutas, entre las que había un par de fresas que tenían un sabor que creía que ya no existía.

Llevé la cámara pero se me olvidó usarla. Y tras el último bocado, se me saltaban las lágrimas.

Regreso al siglo XIX

Llegamos al valle de Kiso una tarde que diluviaba, rodeado de tupidos bosques de cedros, alerces y cipreses japoneses, entre los que discurre el camino Nakasen-do, que hace dos siglos recorrían los correos entre Edo (antiguo nombre de Tokio) y Kioto. En medio del valle, anclada en el tiempo, sobrevive Tsumago, una de las 69 postas del antiguo camino donde, en las noches lluviosas, las linternas se reflejan en sus calles húmedas desde hace décadas y no se oye más que los pasos errantes de algún caminante enamorado.

martes, 26 de mayo de 2009

Pachinko & slot

El omnipresente silencio tokiota
se rompe en las infernales salas de pachinko,
donde centenares de máquinas expulsan a la vez millones de canicas metálicas con las que llenan cestas y más cestas y más más cestas de plástico, que se amontonan alrededor de los jugadores para construir
paredes
murallas
castillos
rascacielos.
Ciudades enteras creadas con canicas a ritmo satánico.

Sumotoris

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Nos hemos engachado a estos muchachotes que con 25 añitos y 150 kilos encima se empujan, se esquivan, se agarran, se abofetean, se ponen la zancadilla, se levantan como plumas y hasta 70 técnicas más para expulsar al adversario de un ring elevado de 4.55 metros de diámetro. De vez en cuando los tiran con tanta fuerza que caen encima de los espectadores más cercanos y les rompen varios huesitos. Es un gran honor, así que las entradas con riesgo de aplastamiento tienen precios astronómicos y se agotan meses antes de los torneos.



Mi favorito, Harumafuji, ganó la Copa del Emperador en el estadio Ryogoku Kokugikan de Tokio la semana pasada:

sábado, 16 de mayo de 2009

Osama Tezuka

Ya que es imposible entrar en el mundo fantástico de Miyazaki si no compras las entradas al museo con varios meses de antelación, snifff, al menos pasamos a ver la retrospectiva de Osama Tezuka con motivo de(l que hubiese sido) su ochenta cumpleaños en el museo Edo Tokyo.

La peli sobre su creación más famosa, Astroboy, se estrenará a finales de año. Los nostálgicos tienen la serie de los 80 en youtube.

Pulpo hervido

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En los onsen japoneses se pasa alternativamente de agua (casi) hirviendo a duchas congeladas y baños eléctricos que simulan nadar entre anguilas.


El objetivo es conseguir un estado de pulpo hervido,
para después ser pescado y devorado in situ por una ávida comedora de sushi...

Salivad, salivad, malditos (si os gusta el sushi)

5.30 de la mañana


6.10 de la mañana



6.38 de la mañana



7.35 de la mañana



De las 2.000 toneladas de pescado que a diario pasan por el mercado de Tsukiji, estos trocitos se deshicieron en nuestras bocas.

Totemo oishiii desu.

jueves, 14 de mayo de 2009

In the mood for cycling

Como no podía ser de otro modo, en Tokio las bicicletas son mucho más numerosas que los coches. Y millones de ellas circulan cada día por sus (amplias) aceras y parques, por los callejones y por el lado izquierdo de las carreteras, sin que a nadie le llame la atención.

Por descontado, nadie intenta robarlas, así que basta con apoyarlas contra una pared e inmovilizar la rueda trasera con una simple arandela.

Igualito igualito que Madrid.

Creo que se nota lo mucho que he disfrutado hoy:

miércoles, 13 de mayo de 2009

Harajuku dolls

Es dificil ir a Tokio y no llenar la cámara de muñecas de Harajuku y otros personajes raros que se dejan ver y fotografiar los domingos por las calles y parques de este barrio de la capital nipona. No pudimos resistir la tentación:
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Localizada frente a la Laforet Gallery, donde se celebraba una exhibición dedicada a las Harajuku dolls, las muñecas que les sirven de inspiración y a las que hacen vestidos diseñadores de todo el mundo, entre ellos Jason Wu, uno de los favoritos de Michelle Obama.












Dentro de la exhibición, sacando fotos sin parar con el móvil para después copiarles los modelitos, estaba ella.


















No todo van a ser muñecas, también pasean personajes de anime, como esta samurai, por el puente que une la estación de Harajuku con el parque Yoyogi-Koen.














Y rockabilies para los que el tiempo se ha detenido, llevan chupas y botas de cuero aunque el termómetro se acerque a los 30 grados y no dejan de bailar hasta el anochecer.














Al final el pirata se animó y dejó que le inmortalizara con ellas:

Máquinas expendedoras

Un objeto no es un objeto si no puede ser empaquetado, mostrado y expedido en una máquina tokiota.

Pero las reinas indiscutibles de estos aparatos omnipresentes son las bebidas: las hay calientes y frías, energéticas y relajantes, zumos naturales y artificiales, de leche con chocolate y chocolate con leche, con vitaminas y omegas, para niños y niñas, para oficinistas y taxistas, ideales para gente que quiere adelgazar y para los que quieren ganar peso...

En el top 5 de raras se podrían citar:

Solmac Ichoeki
Es una mezcla líquida de sabor indescriptible e intragable obtenido de regaliz, curcuma, gengibre, cardamomo, comino y clavo. En las instrucciones promete curarte cualquier indigestión, no provocártela.

Uruoi Biritsu
Esta bebida de belleza dice mantenerte joven más tiempo gracias a su mezcla de colágeno, elastina y ácido hyalaurónico, cosas que hasta ahora creía que sólo podían inyectarse.

Chocola BB Light 2
Esta botellita baja en calorías combiina taurina, cafeina, vitamina B1, vitamina B2 y B6. Está pensada para las office ladies que tienen que permanecer despiertas durante épicas jornadas de fotocopieo.

S. Cup
La bebida favorita de los salary men con poco tiempo para ir al gimnasio y ganas de lucir musculito, gracias a aminoácidos que estimulan el apetito y tienen efectos anabolizantes.

Minmin daha

La mezcla de café con extracto de crisantemo y un cóctel de todas las vitaminas existenes promete eliminar el cansancio de estudiantes y trabajadores con horas extra por delante.

No sé si alguien ha detectado mutaciones en los tokiotas, pero me sorprendería poco poco poco.

martes, 12 de mayo de 2009

Me-te-ro

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En el interior de los larguisimos gusanos articulados que circulan por el subsuelo de Tokio

predominan los tokiotas en estado de larva, con la cabeza gacha, ojos cerrados y funciones vitales reducidas al mínimo,

que segundos antes de que pasarse la parada pasan a modo mariposa y logran volar hasta el otro lado de la puerta,

pero entre ellos se intercalan zombies abducidos por teléfonos móviles silenciados que brillan en la oscuridad

y lectores de libros diminutos y periodicos gigantescos,

que solo se dejan ver antes y despues de la hora punta,

cuando los hombres enguantados que envasan a tokiotas al vacio desaparecen de los andenes

ante la curiosa mirada de cuatro ojos gaijin

Aterrizando en Tokio

Despues de 16 eternas horas de avion, rematados por la hora extra de tren del aeropuerto a la ciudad, llegamos arrastrandonos hasta el hotel y nos morimos temporalmente sobre un suave futon...