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viernes, 27 de julio de 2012

Reventé

Reventé.
Las manos heladas, la frente hirviendo.
Y por la boca escupí el cansancio de días y días corriendo de casa al  trabajo, del trabajo a Kim y de Kim al trabajo, del trabajoaKim, Kimytrabajo, trabajoKim, Kimtraba...
Y vomité también nervios periodísticos, hambre acumulada, frío calado hasta el tuétano, peleas conyugales, frases enquistadas, amoryodio juntos y revueltos, rabia sin destinatario fijo, soledad -aún apretujada a diario entre miles de personas en un lata de metro- y tras todo esto, aún tuve que abrir más y más la boca para sacar de ella un enorme cartel con un ¿pero qué diablos estás haciendo, capulla?.

Y sí. Desde la cama, entre mimos, entendí. Entre otras cosas, que somos tres y tengo mucho que cambiar; también, que me sobran carne y huesos para ser una superheroína.
Gracias, amor. En esas ando. Con las manos más calientes, la frente más fría: reequilibrándome.

viernes, 24 de febrero de 2012

Sayonara

Público desaparece de los kioskos.

Tuve la suerte de participar en el loco experimento de fundar un periódico de papel en el siglo XXI y navegar en él en tiempos borrascosos junto a compañeros excepcionales.


sábado, 7 de febrero de 2009

Encuentros en la tercera fase

Hacía tiempo que no veía a las amigas de la Uni, a las que quiero mucho.

Así que descubrí de golpe -y sin anestesia- que ahora casi todas se quieren quedar embarazadas. Y tener un bebé, luego otro, y si pueden un tercero. Se han comprado un coche. Se han comprado un piso. Han superado los problemas de convivencia con sus novios. Ellas no se imaginan ya sin ellos. No dudan. Y son muy felices.

Las escucho. Me escuchan. Y pensamos, sin atrevernos a decirlo, que entre nosotras hay alguna extraterrestre.

Lejos de allí ya, y a falta de psicólogo, el bus slogan generator sirve como terapia:



Qué mensaje escribirías tú? Pruébalo, es fácil, rápido y relaja...

miércoles, 14 de enero de 2009

Chillido

Igual que un trueno,
precede a una tormenta
salada y amarga.

Me gusta que la lluvia amaine entre sus brazos,
y vislumbrar de lejos la primera grieta azul.