
No puedo más de vida monacal encerrada en casa acabando un curro interminable, de Madrid gris y frío en invierno, de Zapatitos y Rajoy en eterna precampaña electoral, de los rumores de Sarkozy y su novia Bruni de noche de bodas exprés, de las colas en los probadores de las tiendas en rebajas y su calefacción a 50 grados (están pidiendo a gritos que nos desnudemos, ¿a que sí?), de los programas de castings y los concursos cutrelux. Así que, al menos esta noche, al cerrar los ojos, me piro a vivir al planeta volador de la foto de arriba que me ha recordado a la Torre Karin de Bola de Drac.
El planeta se lo ha inventado el fotógrafo iraní Sam Javanrouh juntando 17 fotos en el Photoshop y subiéndolas a su popular fotolog A daily dose of imagery
martes, 15 de enero de 2008
Planeta volador o Torre Karin moderna
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sábado, 12 de enero de 2008
Regresión adolescente

Miércoles. Al cine de Cuatroca entramos tarde, en grupo, tan ruidosamente como para despertar el alma de profesora de primaria de una espectadora con un shhhhhh rabioso, con los bocatas medio ingeridos entre cañas medio envueltos en papel albal, tirando monedas al suelo al dejar las chaquetas en una butaca libre, provocando un enroque en la pareja de la fila de atrás por la altura de JM hasta que, finalmente, sin nadie más a quien molestar, fijamos la vista en la pantalla donde proyectan American gangster.
A JM le encantó, a nosotras no tanto, pero cuando preguntó si unas cañas con su gps mental de bares musicales encendido le seguimos (Santa Engracia abajo, José Abascal a la la derecha, Santísima Trinidad a la izquierda) hasta un garito llamado Cien por cien donde nos volvimos preadolescentes al bailar Alaska, Hombres G, Mecano, Rebeldes, Radio Futura, Loquillo y otros temas pinchados hasta la saciedad hace muchos veranos, acompañados de grandes borracheras, porros tumbantes, pajas recíprocas mal hechas, resacas, agujeros de memoria y demás hábitos de una época donde el cuerpo iba más rápido que las neuronas y se me caían al suelo vasos, platos y cualquier cosa que tocase.
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Etiquetas: nocturnidad y alevosía, recuerdos
sábado, 29 de diciembre de 2007
Orígenes de la vida caracol
Empecé a ensayar la vida caracol cuando mi padre desapareció de casa y reapareció en otra con bañera de hidromasaje en la que se metía con una bruja pelirroja (y donde teníamos prohibido jugar, pero jugábamos, claro). Siempre decía que mi casa (burbujeante) es tu casa pero como no me compró nunca ni cepillo de dientes empecé a acarrear arriba y abajo un botiquín de necesidades básicas cada dos findes al que, con el tiempo, se añadió un bikini -porque la bruja pronto quiso una piscina y se escandalizaba si nos veía nadar en bolas-, tampax, cremas antiacné, un walkman, cera tebia, preservativos, píldoras anticonceptivas, chocolate, papel de fumar y una larga lista que ha servido de punto de partida a las posteriores excursiones nocturnas a casas ajenas.
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Etiquetas: recuerdos
viernes, 21 de diciembre de 2007
Amore disperato: la mia prima state in Italia
Es muy hortera pero sólo tenía 17 añitos cuando salió este tema y andaba recorriendo Italia en tren con tre amici pazzi. Ahora la han versionado para la película Mio fratello è figlio unico, de Daniele Luchetti. Quanti recordi!
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Etiquetas: recuerdos
martes, 3 de julio de 2007
Long time ago: el cine al aire libre de Gandía
Ayer subía en motorino a Montjuïc recordando el cine de verano en Gandía, las programaciones dobles en un cineclub improvisado al aire libre con centenares de sillas iguales apretadísimas la una contra la otra, donde las películas solían aburrirme mucho más que las manos adolescentes e impacientes, a veces incluso anónimas, de alrededor, y las imágenes se mezclaban con risas, bofetadas, palomitas, chucherías, refrescos, chillidos en las películas de terror y brazos que corrían a abrazarlos, miedos, descubrimientos, chicles y piruletas que te dejaban los labios rojísimos o la lengua azul terminal, náuticos que buscaban entrecruzarse con tímidas sandalias, colonias juveniles elegidas por las madres, besos virginales, todo condensado semanalmente en cuatro horas.
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Etiquetas: recuerdos
