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domingo, 28 de junio de 2015

Els estrets d'Arnes

A l'interior de Tarragona, molt al sur, allí on Catalunya s'acosta a la Comunitat Valenciana i a Aragó, hi ha rius i gorgs com aquests, als Estrets d'Arnes:


Creuant a Terol, la zona del Parrizal de Beceite és preciosa per caminar i ens van dir que La Pesquera per banyar-se, però no ens va donar temps.


miércoles, 28 de diciembre de 2011

Placeres mínimos XVI

Comprimir la vida en una maleta de 20kg.

Y facturarla en un avión, sabiendo que lo único imprescindible viaja a mi lado: mis dos hombrecitos, mi pequeño planeta :)

El próximo post, si logramos cruzar el Atlántico, desde Buenos Aires, nuestra nueva casa.

miércoles, 6 de mayo de 2009

Comer, beber y amar en Madeira

..

Desde la cima del Areeiro, a 1.800 metros de altitud sobre el Atlántico, un mar de nubes blancas oculta el norte de la isla de Madeira. Debajo hay bosques de laurissilva de millones de años de antigüedad, con árboles de laurel y til milenarios cubiertos de barbas de líquenes que aparecen y desaparecen entre la niebla.

Se puede pasear entre ellos a través de las levadas (canales de riego), que fueron construidas a partir del siglo XVI por esclavos y presos, excavando en roca viva decenas de túneles para permitir el paso del agua entre las montañas. Y abriéndole camino al borde de acantilados.

Y además de caminar caminar y caminar (montaña arriba, montaña abajo, tunel a través) o tirarte por cañones, te puedes hinchar a pescado (el espada es el pez estrella)o a pinchitos de carne (se llaman espetada) y de postre tomar los maravillosos dulces portugueses y emborracharte con caipiriñas de maracuyá (moder las pepitas es un vicio).

Algunas pistas, aunque me quedó mucho por descubrir:

Dormir mirando al Atlántico
Estalagem Ponta do Sol. Un garito muy relajado, animado, con fiestas electro de luna llena y unas vistas sobre el Atlántico de impresión.

Probar el espada a la plancha
En el Vila do Peixe, encima de la bahía del pueblecito de pescadores Camera de Lobos (en recuerdo de los lobos marinos que los portugueses asesinaron al llegar a la isla)

Zamparse una espetada gigante cuando llevas una semana a pescado
En el restaurante Adega da Quinta (Quinta do Streito)

Bañarse en las piscinas naturales del antiguo enclave ballenero de Porto Moniz

Pasear por el barrio antiguo de Funchal, coger el teleférico para ver la capital desde arriba y zigzaguear por toda la isla, descubriendo flores y plantas que hasta entonces sólo había visto en libros.

viernes, 17 de abril de 2009

Sardenya falluta

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plou. plou. plou.

ens refugiem pel picnic sota una palmera de Nora,
bebem cafè en un bar d'homes,
tornem a casa per abrigar-nos sota mantes i
veure des de la finestra com

plou. plou. plou.

també a dins,
també mentre bebem infusions amb mel,
juguem a les pel·lícules,
perdem a les cartes contra la Monik,
mengem zuppa di pesce, pecorino i pasta sarda
i ens emborratxem mentre encara

plou. plou. plou.

recorrem l'illa,
cantem amb el Pepet i la Marieta,
xerrem,
somiem,
busquem enganxines
i caminem per pobles fantasma en els que

plou. plou. plou.

domingo, 29 de marzo de 2009

Masaje con happy ending

Mis amigos pagaron por mí en la entrada del spa de Malate y obedecí cuando me mandaron desnudarme y relajarme en un jacuzzi al aire libre, entre una decena de hombres gays, “hasta que sea medianoche y empiece tu masaje”.


Cuando empezó, en una sala en penumbra, escaleras arriba ya, el masajista me miró las tetas sin disimulo antes de ordenar que me tumbase sobre la camilla boca abajo


– ¿Le gusta fuerte o normal?
– Fuerte


y empezar a masajear con dedicación mi cuello espalda brazos manos para detenerse después en mi culo, separándome las nalgas sin que yo hiciese el menor movimiento por impedirlo


– ¿Le gusta así?
– Mucho


y continuar en los muslos, llegando con sus dedos a milímetros de mi coño y alejándolos después hacia los gemelos y las plantas de los pies


– Dése la vuelta
– Lo que quiera


haciendo caso omiso a mi excitación cuando me di cuenta que sus manos iniciaban el recorrido a la inversa y volvían a ascender, alcanzando en unos minutos mis muslos líquidos y subiendo aún más


– ¿Quiere que la toque?
– Ssíí...por...fav...or...


hasta tomar el control a b s o l u t o de mi coño y hacerme enloquecer.


Mis amigos me esperaban en el jacuzzi con un té. Vincent resultó ser también su masajista favorito.