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domingo, 28 de junio de 2015

Placeres ahogados

I. En su casa siempre, mi casa hoy, despertada recién, duchada a medias, se cuela para enjabonarme el pelo, resbalar hacia abajo y abrasarme con sus dedos candentes hasta convertirme nomás en cerilla calcinada.


II. Noche ya, de rodillas, empapada, obedezco.

sábado, 11 de enero de 2014

A tres metros sobre tierra

Uno.
Visita nocturna a la Reserva Ecológica Costanera Sur
Caminando bajo la luz de la luna, la reserva dejó de ser un montón de cañas secas y lagunas en las que flotan botellas de cerveza para convertirse en un espacio mágico, donde la naturaleza se abre paso descontroladamente por encima de los escombros y el cemento y acoge en su interior un mundo animal que sólo puede verse si abres -o mejor aún, te abren- los ojos y los oídos.

Un meteorito, que creímos primero estrella fugaz, se convirtió en bola de fuego y desapareció. La luna llena emergió sobre las aguas del río -revueltas como el mar por un viento furioso- al llegar a él. Y en un claro del bosque de alisos (y sus troncos de aparente agua), una profesora de yoga guió una meditación con rayos de luna colándose entre las ramas e instrumentos sonando desde la oscuridad. Sólo ese día, el que sentía que no podía ser otro, por el que me fingí enferma y me salté un día de curro y una fiesta.



Dos.
Reencuentro en el planetario
Bajo la bóveda celeste, ya a oscuras, se sentó al lado del peque otro niño de su edad acompañado de un padre que, tras varias miradas de incredulidad, resultó ser un amigo de Barcelona al que hacía más de diez años que no veía. Volvimos a quedar, con birras y vinos delante, y mis neuronas se incendiaron de ganas de plantarse al otro lado del charco y sumar fuerzas en la guerra abierta.


Tres.
Año nuevo desde la azotea de un treceavo piso
Lo que a las ocho de la tarde parecía una Nochevieja catastrófica sin cena, a las 23.00 era un asado con tortilla de patatas, ensalada, tamal colombiano y ríos de vino tinto y a las 00.30 se había convertido en la fiesta de cinco amigos compartiendo el cielo de Año Nuevo de Buenos Aires (y sus omnipresentes fuegos artificiales) desde la azotea solitaria de un treceavo piso de San Telmo, champán en mano, viento en los cabellos y risas incontrolables. 

Flotando.

domingo, 16 de junio de 2013

Primeros rayos

Un tirón de pelo.
Segundos nomás. Ni demasiado fuerte, ni demasiado suave, sino con la intensidad precisa para provocarme una descarga eléctrica y arrancarme un ahogado gemido de placer. ¿Pero cómo coño sabe...?
Superada la sorpresa, mis neuronas volvieron a registrar la cumbia, las caderas a bambolearse entre ocho manos, la boca a enroscarse con otras al ritmo del casette... durante tiempo suficiente para quizás dudar si me lo había inventado... y sentir entonces cómo sus dedos volvían a cerrarse sobre mis rizos y una segunda descarga eléctrica me dejaba muy claro que no. Desnúdame y fóllame ya. Pero ya. Yaaaa.

Siguió la música, los roces, los besos compartidos, mientras mi coco retrocedía a la calle para rescatar el primer rayo, la primera señal de la tormenta que se avecinaba: su mirada, clavada en mí, desordenándome ya sin haberme tocado aún.

...

A veces, hasta un cielo mordoriano se queda de pronto sin nubes, más aún en primavera, y algo así pasó esa noche, en la que se escapó y me fundí en otros brazos, entre otras piernas; y mientras él pedaleaba de vuelta a casa, yo subía, bajaba, jadeaba y me corría feliz en una noche vuelta inesperadamente soleada.

Hechicero

Rodeado de pucheros, brebajes,
botellines y copas en los que vertirlos,
un hechicero
volvió a abrirme las puertas de su casa y de su cocina, embrujadas con una mezcla de libertad, carnalidad y felicidad contagiosa, palpable en sus múltiples y amados invitados,
que entran y salen,
se besan y acarician,
beben, bailan y charlan
alrededor de una mesa de madera llena de transformaciones alquímicas.
Dentro de sus paredes, se suceden conversaciones ideas sueños orgasmos de una habitación a otra
Fuera, las calles de Madrid se convierten con él en un laberinto de historias susurradas
sobre conventos con novicias poseídas por confesores para ser desposeídas del diablo (San Plácido),
reyes promiscuos (Felipe IV en cabeza),
hilanderas mitológicas, familias disfuncionales, tetas y orgías (El Prado),
iglesias de gran belleza oculta (de los alemanes),
escaleras que ascienden a azoteas con vistas inesperadas (secreto) y descienden a maquetas increíbles de la ciudad preborbónica (Museo de la ciudad de Madrid), entre otros.


Mil gracias por tanta generosidad.

sábado, 20 de octubre de 2012

Bautismo de tango

Un, dos, tres, cuatro, cinco, seis y siete.
Un oooooooocho hacia un lado y otro oooooooocho hacia el otro.

"Esa es la teoría, pero a menudo hay otras parejas y no queda espacio, así que el hombre tiene que improvisar. Tú no pienses, siente mis movimientos y déjate llevar", escuché de los labios de un bailarín convertido en profesor. Siiiiiiiiiii, tremendo placer ser sólo mujer, sólo cuerpo, y danzar danzar danzar...

Pasaron nueve meses hasta que bailé por primera vez tango en Buenos Aires. Fue en La Viruta, la milonga que hay en el Centro Cultural Armenio, rodeada del pirata, amigos y culos asombrosos.

Entre su cuello y sus manos

Cuesta creer que ya ha pasado una semana,
cuando aún es tan fácil cerrar los ojos y volver a danzar en el infierno con ellos, entre ellos, con la boca entreabierta sobre el cuello de ella, tibio y dulce, y los colmillos suplicándome permiso para morderlo y darse un festín de sangre, y el resto de mi cuerpo a merced de las manos de él, llámandolas, gozándolas y chillando que lo recorran violentamente sin dejar de danzar.


En El Living, entre videoclips de los 80s.


domingo, 17 de enero de 2010

Casualidades

Próxima cita: casa de mis abuelos. Av. Diagonal, 20h. Una escala más en mi programada gira familiar intensiva por terretes catalanes. Queda una hora. Una hora libre en mitad de Barcelona en la que apareció la Losi camino a una puerta corredera que cambió por unas birras, muchas preguntas, respuestas y risas...

Al final corrí para no llegar (demasiado) tarde.

viernes, 12 de junio de 2009

Gintonics con vampiros

Me perdí las primeras cervezas y para cuando llegué a la Casa del Pez iban ya por su segundo gintonic con pepino y el final de un gramo.

La diferencia de sustancias tóxicas entre sus venas y las mías no impidió que a los cinco minutos me sintiese atrapada en su conversación alterada y sus risas y desease no irme nunca de allí. Pero, mientras saboreaba un raro cóctel de ginebra con limón, naranja exprimida y hierbabuena, les observaba sabiendo que me iría a casa y ellos seguirían deambulando, insomnes, por los antros de Madrid.

Instintivamente, memoricé a un desconocido que bailaba al final de la barra por si lo necesitaba después.

viernes, 17 de abril de 2009

Sardenya falluta

..

plou. plou. plou.

ens refugiem pel picnic sota una palmera de Nora,
bebem cafè en un bar d'homes,
tornem a casa per abrigar-nos sota mantes i
veure des de la finestra com

plou. plou. plou.

també a dins,
també mentre bebem infusions amb mel,
juguem a les pel·lícules,
perdem a les cartes contra la Monik,
mengem zuppa di pesce, pecorino i pasta sarda
i ens emborratxem mentre encara

plou. plou. plou.

recorrem l'illa,
cantem amb el Pepet i la Marieta,
xerrem,
somiem,
busquem enganxines
i caminem per pobles fantasma en els que

plou. plou. plou.

Nenas' nights

Los últimos jueves por Madrid han empezado con un "Sólo una caña, venga", seguido del "Anda, otra rápida" y el ataque de "Pedimos otra, ¿no?" cuando las defensas empiezan a fallar.

En esas ya, casi siempre se apunta alguna compi más y acabamos en el cien x cien, ignorando a pijos entre canciones del instituto, sorteando a tunos sin dejar de bailar y acercándonos al objetivo más y más, más y más, más y más...

miércoles, 8 de abril de 2009

Conexión limitada

Puedes localizarme en casa o en el curro. Sigo sin móvil.

Era la última línea del e-mail de Marco, cinco años después de verle la última vez, 48 horas antes de subirme al avión rumbo a su ciudad.
..

sábado, 7 de febrero de 2009

Encuentros en la tercera fase

Hacía tiempo que no veía a las amigas de la Uni, a las que quiero mucho.

Así que descubrí de golpe -y sin anestesia- que ahora casi todas se quieren quedar embarazadas. Y tener un bebé, luego otro, y si pueden un tercero. Se han comprado un coche. Se han comprado un piso. Han superado los problemas de convivencia con sus novios. Ellas no se imaginan ya sin ellos. No dudan. Y son muy felices.

Las escucho. Me escuchan. Y pensamos, sin atrevernos a decirlo, que entre nosotras hay alguna extraterrestre.

Lejos de allí ya, y a falta de psicólogo, el bus slogan generator sirve como terapia:



Qué mensaje escribirías tú? Pruébalo, es fácil, rápido y relaja...