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lunes, 29 de junio de 2015

Chega de saudade

Doy vueltas a la casa, perra abandonada a la que sólo le falta ladrar y arañar la puerta, invocando un conjuro que venza al tiempo, te devuelva a mis brazos y vuestros ruidos palabras besos risas llantos o lo que sea apaguen este silencio ensordecedor.

domingo, 28 de junio de 2015

San Pedro's family

Por fin en San Pedro,
subiendo, subiendo las escaleras,
hacia mi paraíso en Madrid,
donde me siento tan amada y todo es posible, incluso una hermosísima bebé zen, genéticamente silenciosa.

Se fueron volando tres días de cachondeo y bizarrismo madrileño con la familia sanpedrina, David a la cabeza, de caña en copa a cualquier hora, exposiciones brillantes, músicos que vagan con su instrumento por el Reina en busca de un público, bailes de forró -folló/frotó- en el Maloka, agricultores y apicultores que aparecen con colinabos gigantes y acelgas de colores de su huerto, picnics nocturnos en el Retiro, caminatas oscuras entre túneles de árboles, el ahuehuete (el árbol más viejo de la ciudad, de 1630), abrazos-que-detienen-relojes, regalos, docus que dan miedo y tanto amor que no hay cuerpo que no explote de felicidad.

viernes, 27 de septiembre de 2013

Mi amor se ha quedado pegado a las rocas al mar y a las montañas


"Todo mi amor está aquí y se ha quedado pegado a las rocas al mar y a las montañas", se lee en el Memorial del detenido desaparecido y el ejecutado político en Santiago de Chile, erigido en memoria de las víctimas de la dictadura militar de Augusto Pinochet entre 1973 y 1990.

La frase fue escrita por el enorme poeta chileno Raúl Zurita, a quien anoche tuve la suerte de escuchar recitando este y otros poemas:

(...)
Ay amor, quebrados caímos y en la caída
lloré mirándote. Fue golpe tras golpe, pero
los últimos ya no eran necesarios.
Apenas un poco nos arrastramos entre los
cuerpos derrumbados para quedar juntos,
para quedar uno al lado del otro. No es duro
ni la soledad. Nada ha sucedido y mi sueño
se levanta y cae como siempre. Como
los días. Como la noche. Todo mi amor está aquí
y se ha quedado:
- Pegado a las rocas al mar y a las montañas.
- Pegado, pegado a las rocas al mar y a las montañas.
- Recorrí muchas partes.
- Mis amigos sollozaban dentro de los viejos galpones de concreto.
- Los muchachos aullaban
- Vamos, hemos llegado donde nos decían -le grité a mi lindo chico.
- Goteando de la cara me acompañaban los Sres.
- Pero a nadie encontré para decirles 'buenos días', sólo unos brujos
- con máuser ordenándome una bien sangrienta.
- Yo dije -están locos, ellos dijeron - no lo creas.
- Sólo las cruces se veían y los dos viejos galpones cubiertos de algo.
- De un bayonetazo me cercenaron el hombro y sentí mi brazo al caer
- al pasto.
- Y luego con él golpearon a mis amigos.
- Siguieron y siguieron, pero cuando les empezaron a dar a mis
- padres corrí al urinario a vomitar.
- Inmensas praderas se formaban en cada una de las arcadas, las
- nubes rompiendo el cielo y los cerros acercándose.
- Cómo te llamas y qué haces me preguntaron.
- Mira tiene un buen culo. Cómo te llamas buen culo bastarda chica,
- me preguntaron.
- Pero mi amor ha quedado pegado en las rocas, el mar y las montañas.
- Pero mi amor, te digo, ha quedado adherido en las rocas, el mar y las montañas.
- Ellas no conocen los malditos galpones de concreto.
- Ellas son. Yo vengo con mis amigos sollozando.
- Yo vengo llorando. Fumo y pongo con los chicos.
- Es bueno para ver colores.
- Pero nos están cavando frente a las puertas.
- Pero todo será nuevo, te digo, oh sí lindo chico.
- Claro- dijo el guardia, hay que arrancar el cáncer de raíz,
- oh sí, oh sí.
- El hombro cortado me sangraba y era olor raro la sangre.
- Dando vueltas se ven los dos enormes galpones.
- Marcas de T.N.T., guardias y gruesas alambradas cubren sus vidrios
- rotos.
- Pero a nosotros nunca nos hallarán porque nuestro amor está pegado
- a las rocas al mar y a las montañas.
- Pegado, pegado a las rocas al mar y a las montañas.
- Pegado, pegado a las rocas, al mar y a las montañas.
- Murió mi chica, murió mi chico, desaparecieron todos.
                      Desiertos de amor
(...) 

domingo, 16 de junio de 2013

Hechicero

Rodeado de pucheros, brebajes,
botellines y copas en los que vertirlos,
un hechicero
volvió a abrirme las puertas de su casa y de su cocina, embrujadas con una mezcla de libertad, carnalidad y felicidad contagiosa, palpable en sus múltiples y amados invitados,
que entran y salen,
se besan y acarician,
beben, bailan y charlan
alrededor de una mesa de madera llena de transformaciones alquímicas.
Dentro de sus paredes, se suceden conversaciones ideas sueños orgasmos de una habitación a otra
Fuera, las calles de Madrid se convierten con él en un laberinto de historias susurradas
sobre conventos con novicias poseídas por confesores para ser desposeídas del diablo (San Plácido),
reyes promiscuos (Felipe IV en cabeza),
hilanderas mitológicas, familias disfuncionales, tetas y orgías (El Prado),
iglesias de gran belleza oculta (de los alemanes),
escaleras que ascienden a azoteas con vistas inesperadas (secreto) y descienden a maquetas increíbles de la ciudad preborbónica (Museo de la ciudad de Madrid), entre otros.


Mil gracias por tanta generosidad.