En La Latina (Madrid), entre bares y bares, hay también una chiquita tienda artesana, La Espartería, regentada por Juan.
- Buenos días, ¿tiene cuerdas de yute de 6 mm.?
- Sí.
- ¿A cuánto?
- 1,20 el metro.
- Déme por favor dos de 8 metros.
- ¿Vienes de parte de Camila?
- Sí (miento, decidida, por curiosidad).
- Ah, qué mujer, es una fiera (dice con ojillos encendidos mientras mide, corta y enrolla las dos cuerdas).
- No las mojes, porque el yute se estropea. Para higienizarlas pasa un paño mojado por ellas.
- De acuerdo, muchas gracias por el consejo. Tenga (entrego dinero)
- Gracias a ti. Por cierto, hacemos envíos a cualquier parte.
- Qué bien, genial saberlo. Hasta luego.
- Qué las disfrutes.
- Je, eso espero.
domingo, 28 de junio de 2015
Cuerdas de yute
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San Pedro's family
Por fin en San Pedro,
subiendo, subiendo las escaleras,
hacia mi paraíso en Madrid,
donde me siento tan amada y todo es posible, incluso una hermosísima bebé zen, genéticamente silenciosa.
Se fueron volando tres días de cachondeo y bizarrismo madrileño con la familia sanpedrina, David a la cabeza, de caña en copa a cualquier hora, exposiciones brillantes, músicos que vagan con su instrumento por el Reina en busca de un público, bailes de forró -folló/frotó- en el Maloka, agricultores y apicultores que aparecen con colinabos gigantes y acelgas de colores de su huerto, picnics nocturnos en el Retiro, caminatas oscuras entre túneles de árboles, el ahuehuete (el árbol más viejo de la ciudad, de 1630), abrazos-que-detienen-relojes, regalos, docus que dan miedo y tanto amor que no hay cuerpo que no explote de felicidad.
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jueves, 12 de septiembre de 2013
Atracón de Madrid en Buenos Aires
Ya tenía un botellín en la mano, pero acepté otro. Y otro. Y otro. Mahou. Periodistas con acento madrileño. Croquetas. Jamón. Gambas. Barbas y patillas madrileñas. Joder, mola, tío, coño. Otra ronda. Por las venas se mezclaba la cerveza helada con el cosquilleo de risas, miradas, codos en la barra, bailes, manos que se iban y volvían y besos de dos en dos. Salí corriendo del último bar y Madrid se desvaneció. La excitación, no.
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domingo, 16 de junio de 2013
La tormenta perfecta
De ahí a su casa sólo recuerdo cómo sus besos caricias miradas susurros agarrones tironesdepelo me iban empapando el coño -sin bragas bajo el vestido blanco-, mojándome también los muslos, erizándome la piel, fulminándome de deseo mientras esperábamos un metro que no llegaba,
y después, en su cama ya, con dos gintonics casi sin probar, penetrada por todos lados, doblepenetrada al unísono con su polla y sus juguetes, enloqueciendo de placer en sucesivas oleadas, mirada, deseada, salvaje, incapaz de dormir, de detenerme, de decir que no a nada, de no volver a traspasar las paredes con gemidos al correrme unaaaaaahahhh vez síiiiiiiii máaaaaaaaaaaaas...
dejándome arrastrar por la furia de una tormenta perfecta,
que en las horas siguientes arrasó también el salón y amenazó con romper la impresora 3D casi lista, los botellines de la futura Txomin y toda caja con cachivaches que encontró a su paso.
En algún momento logramos quedarnos dormidos para volver a buscarnos poco después, chuparnos, follar, gritar, desayunar, follar más, sin dar crédito a cómo las agujas del reloj avanzaban a semejante velocidad, corriendo tarde a citas varias y reencontrándonos a medianoche para volver a abalanzarme sobre él, él sobre mí, llenar de besos la ensalada, sentir su mano caliente en mis muslos aceleradamente desnudos, resbalar juntos por el sofá, reír y gozar más allá de todos los límites posibles...
Desperté en la oscuridad, con el cuerpo resucitado y muerto a la vez, atravesado por el dolor y el placer, y fue imposible no empezar a lamerle, violarle aún medio dormido y seguir, ya más despiertos, apurando hasta el último sorbo, antes de correr a la estación de autobuses y despedirnos como tontos en el andén.
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Primeros rayos
Un tirón de pelo.
Segundos nomás. Ni demasiado fuerte, ni demasiado suave, sino con la intensidad precisa para provocarme una descarga eléctrica y arrancarme un ahogado gemido de placer. ¿Pero cómo coño sabe...?
Superada la sorpresa, mis neuronas volvieron a registrar la cumbia, las caderas a bambolearse entre ocho manos, la boca a enroscarse con otras al ritmo del casette... durante tiempo suficiente para quizás dudar si me lo había inventado... y sentir entonces cómo sus dedos volvían a cerrarse sobre mis rizos y una segunda descarga eléctrica me dejaba muy claro que no. Desnúdame y fóllame ya. Pero ya. Yaaaa.
Siguió la música, los roces, los besos compartidos, mientras mi coco retrocedía a la calle para rescatar el primer rayo, la primera señal de la tormenta que se avecinaba: su mirada, clavada en mí, desordenándome ya sin haberme tocado aún.
...
A veces, hasta un cielo mordoriano se queda de pronto sin nubes, más aún en primavera, y algo así pasó esa noche, en la que se escapó y me fundí en otros brazos, entre otras piernas; y mientras él pedaleaba de vuelta a casa, yo subía, bajaba, jadeaba y me corría feliz en una noche vuelta inesperadamente soleada.
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Hechicero
Rodeado de pucheros, brebajes,
botellines y copas en los que vertirlos,
un hechicero
volvió a abrirme las puertas de su casa y de su cocina, embrujadas con una mezcla de libertad, carnalidad y felicidad contagiosa, palpable en sus múltiples y amados invitados,
que entran y salen,
se besan y acarician,
beben, bailan y charlan
alrededor de una mesa de madera llena de transformaciones alquímicas.
Dentro de sus paredes, se suceden conversaciones ideas sueños orgasmos de una habitación a otra
Fuera, las calles de Madrid se convierten con él en un laberinto de historias susurradas
sobre conventos con novicias poseídas por confesores para ser desposeídas del diablo (San Plácido),
reyes promiscuos (Felipe IV en cabeza),
hilanderas mitológicas, familias disfuncionales, tetas y orgías (El Prado),
iglesias de gran belleza oculta (de los alemanes),
escaleras que ascienden a azoteas con vistas inesperadas (secreto) y descienden a maquetas increíbles de la ciudad preborbónica (Museo de la ciudad de Madrid), entre otros.

Mil gracias por tanta generosidad.
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sábado, 3 de diciembre de 2011
The first day of the rest of my life
Me he despertado con un ataque de vértigo, como si en vez de en la cama me encontrase en una cornisa pirenaica, paralizada sin saber por dónde bajar. Pero Kim no ha tardado en rescatarme, con un gesto que de tan cotidiano me ha hecho sonreír: me ha cogido de la mano y no me la ha soltado hasta que me he levantado, hemos ido a la cocina y le he abierto la nevera para que cogiese un yogur.
Una horita después llegábamos a un Retiro matutino, laborable, prehibernal y desierto. Y allí, inesperadamente, las notas de un saxo han invadido el silencio, dejándome claro que no voy a echar de menos vivir encerrada en una redacción.
Por la noche me ha venido a la cabeza el tema The first day of the rest of your life de Timo Maas con el que me despedí de Indonesia y de las noches de 72 horas ininterrumpidas de Stadium:
La foto es de Viviendo en Madrid
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jueves, 1 de diciembre de 2011
Sanseacabó Público (para mí)
Ayer fue uno de esos días de montaña rusa, llorando a la mínima, riendo sin motivo, a ratos sin saber qué hacer ni cómo irme de una redacción llena de gente a la que voy a extrañar muchísimo y a la que intenté decírselo: 
Glups.
Hoy es mi último día en la redacción y no puedo evitar pensar en ello sin que se me salten algunas lagrimillas por todas las imágenes acumuladas en el coco en estos cuatro años:
Público me llevó a descubrir Madrid, una ciudad caótica, acogedora y fiestera (sólo eché de menos más celebraciones merengues ;-).
Por estos pasillos me enamoré hasta la médula del pirata y he tenido con él una personita que no para de crecer, descubrir, reír y forzarme a ser mejor persona.
Aquí aprendí a trabajar en una redacción, con la suerte de estar rodeada de compañeros excepcionales (Óscar, gracias por una complicidad sin igual, ya tú sabes cuánto te voy a extrañar; Trini, gracias por todas las dudas, conspiraciones y alegrías compartidas en conversaciones que espero que sigan online; Henrique y Joan, fue breve pero intenso, mucha suerte) y de un gran jefe, Carlos Enrique, que pelea cada día porque Internacional luzca como una sección con muchísimos más recursos de los que tiene. También me llevo un recuerdo genial de muchísimos de vosotros y de los barrilones, templos y otros antros bebidos y bailados lejos de la moqueta radioactiva.
Gracias a Público también tuve la oportunidad de conocer el fascinante Afganistán, que me dejó boquiabierta por la generosidad y hospitalidad de su gente y me hizo avergonzarme aún más de una guerra a la que ahora queremos poner fin pactando con los mismos fundamentalistas que estaban en el poder hace diez años; y también, cómo olvidarlo, tuve la suerte de que alguien pensara en mí para pasar un verano loco por el sur de España, ligando y divirtiéndome como una enana, mientras Salas empalmaba borracheras por el norte.
La verdad es que me hubiese quedado tan ricamente en mi rinconcito, me encanta espiaros cuando entráis y salís por la puerta y ver a quién le miráis el culo ;-) . Pero creo que es poco honesto escribir de diferentes países si no puedes, aunque sea cada cierto tiempo, patearlos, sentir las vibraciones que transmiten, escuchar lo que se dice en los autobuses y en los cafés y preguntar sin prisas y sin la frialdad de un teléfono o internet de por medio. Por ese motivo, más las ganas compartidas con Mario de levar anclas y llevar a Kim a conocer otros mares, decidí embarcarme con ellos en la aventura de cruzar el charco, aún sin conocer Argentina ni conocer a nadie allí; sólo con muchas ganas y preguntas que me persiguen desde hace años: cómo todo un continente vira a la izquierda cuando el resto del mundo está empeñado en ir al revés y si no hay forma de qué, con todo lo que nos une a Latinoamérica, aparezca más en los medios españoles. Espero encontrar respuestas y algunas de ellas escribirlas en las páginas de este periódico, que confío que saldrá adelante y por el que espero seguir peleando desde el Cono Sur.
Estoy ilusionada como una niña con zapatos nuevos, pero reconozco que también estoy reacojonada, muertita de miedo, así que todos los ánimos, consejos, contactos y brebajes tranquilizantes serán bien recibidos, esta tarde-noche los que os acerquéis al Barrilón a compartir unas birras de despedida o cualquier otro día: marcentenera@gmail.com
Os esperamos al otro lado del mundo. Allí tendréis, desde el año que viene, otra casa.
Se acercaron muchos compañeros a tomarse una (o muchas) a nuestra salud y a abrazarnos, a besarnos, a desearnos suerte y a sacar recuerdos almacenados en las neuronas: cómo colgaban los cables cuando llegamos, cómo pretendía Nacho que no tuviéramos cajoneras sino taquillas, los números cero que se quedaban a medias porque no llegábamos, cómo curramos día y noche al principio, las borracheras continuas de los primeros meses, las fiestas que nos hemos pegado, los ligues que ha habido,
los que hay
y los que espero que habrá durante muchos años más.
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martes, 21 de abril de 2009
Placeres mínimos XII
Dos metros cuadrados de felicidad verde en el centro de Madrid
(disfrutados en horizontal un lunes de primavera)
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martes, 30 de diciembre de 2008
Da Alfredo

Las orecchiette con espinacas y minichipirones que comí ayer en el italiano Da Alfredo es uno de los mejores platos de pasta que he probado en mi vida...
Caro. Pero alucinantemente bueno.
Chamberí es un barrio para enloquecer de placer comiendo.
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Etiquetas: comer y beber, madrid, pistas

