martes, 4 de marzo de 2008

Comer, beber y amar en Lisboa



Los recuerdos de estos cinco días en Lisboa están tan enmarañados como los cables de tranvía en sus callejuelas. A vista de pájaro desde el Castelo de San Jorge, compartiendo un porrito con el pirata, recuerdo que en esta ciudad que ahora parece una maqueta en miniatura hay pastéis de nata calientes en Belem, escadinhas empinadas y becos estrechos por los que perderse, pastéis de bacalhau en cualquier tasca, la casa dos Bicos, el inmenso Tajo atravesado por un puente rojo colgante, lombinhos do porco cerca de la plaza del Rossio, miles de personas bebiendo en la rua da Atalaia un sábado por la noche, un travelo mítico en el bar de plástico Chueca, una cena legendaria en el Pap'Açorda, arroz de marisco, arroz con lamprea, cañas en una terraza soleada en la plaza Largo do Como que parecía granadina, vinho branco, vinho verde, boles de yogur con frutas muesli y té con leche en el café Pois, una pensión luminosísima encima del café, otra con vistas preciosas en costa da Castelo, una el doble de cara en la que me encantaría darme un capricho y una pintada cercana en la que alguien ha escrito Amo-te libre.

Sólo tengo claro que quiero volver.

Mis (primeras) medias rasgadas con violencia

Entré en la habitación 507 con un mini vestidito naranja, medias de rejilla y botas de cuero negras. Sólo me dio tiempo a ver dos grandes espejos enfrentados en el pasillo antes de que el pirata cerrase de un golpe la puerta.

martes, 26 de febrero de 2008

¿Y a nosotros qué nos pasa?

¿Y a nosotros qué nos pasa? No somos distintos. Tenemos una certeza, eso es todo. Sabemos que así no, que tal como está organizada la sociedad, no. Sabemos que la amargura no es una solución.
El Padre de Blancanieves, de Belén Gopegui.

Siempre joven

Una amiga me dedica esta cancioncilla, que una noche loca nos pusieron en La escalera de Jacob. Qué cabrona ;-)

Cejitas Vs. Barbitas

Combate aburridísimo, uno con horchata en las venas y el otro repitiendo los mismos golpes. Llamé a la primi y cuando colgué ya se había acabado y estaba la tele llena de gente intentando convencer que uno había ganado y el otro perdido. Más patético aún que los propios candidatos. Es necesaria una alternativa urgente al sistema de elecciones cada cuatro años y también al periodismo (de esto último va Flat Earth News).

Forges, genial again, en la viñeta de El País:

domingo, 24 de febrero de 2008

Treinta añitos

3... 2... 1... El miércoles es mi cumple. Tercer día de la semana, tercera década. Hace un año no habría adivinado que estaría zampándome trocitos de Madrid. Espero que el que empieza también esté lleno de sorpresas.

Ahí van algunas fotos de mis fotos favoritas de los últimos veinte:

El Pabellón de los Gozos

Quisiera adentrarme en el Pabellón de los Gozos del Mundo Flotante. Dice Andrés Ibáñez que allí dentro se han vivido

historias de cortesanas,
historias relativas al uso de plantas, pociones y bebedizos,
historias relativas a muchachas jóvenes,
historias sensuales y maravillosas,
historias de zorros y vampiros,
historias del seductor Lobo del Bosque,
historias donde intervienen muebles lacados,
historias de diablos y diablesas fornicadores,
historias de mujeres insaciables,
historias de sonambulismo,
historias que suceden a lomos de un elefante,
historias de la Hermandad de las Adoradoras del Gran Falo de Jade,
historias de amazonas.

El perfume del cardamomo. Impedimenta.

Mensajes con carmín

No sé si vive con sus padres, si tiene novia, si estudia o trabaja, qué hace los sábados por la noche ni por qué ayer se subió en el mismo vagón de metro que yo, acepté uno de sus auriculares, aceptó mi mano, me desnudó tan sólo cerrar la puerta de casa y antes de volver al camino del que se había desviado en el metro escribió con pintalabios en el espejo te había soñado.

sábado, 23 de febrero de 2008

Oleg Soulimenko



Un inicio. Otro. Y otro. En medio, luces apagadas, risas, bocas abiertas y desconcierto por no saber cuándo ni cómo llega el fin.

Me encantó.

El dibujillo es de D., que ha escrito más sobre la performance del ruso.

Explotación laboral

Una lectora critica la explotación en el cine pornográfico. Rafa Reig saca el lápiz y contesta. Su respuesta sigue siendo lo primero que busco al abrir el periódico:

El Festival de Cine Erótico se ha trasladado a Madrid y con él las expectativas de bonanza para este sector esclavista del sexo. Madrid o Barcelona, Bruselas o Estambul, en todas partes se despliega el dominio de la parte más baja del hombre con fines de explotación. Explotación para los que se venden, explotación mísera y delictiva para los que negocian con el cuerpo humano como con una mercancía al abasto de oscuras pasiones. La pornografía en sentido estricto no es más que un abajamiento moral de la persona: pobres mujeres y hombres que se prestan a formar parte de la rueda de los deseos desenfrenados.

María Ferraz Barcelona


No sé si en el cine erótico o pornográfico hay mucha explotación. A lo mejor sí. En cambio sí sé que se explota mucho a los tele-operadores, a las cajeras o a los moto-mensajeros, entre otros muchos empleados. Como usted, estoy en contra de la explotación en todos esos sectores esclavistas y también en el cine porno (si es que hay mucha explotación allí). Luchemos contra la explotación, María, allí donde se produzca, incluso en la industria pornográfica.

Por lo demás, todos “negocian con el cuerpo humano como una mercancía”: los empresarios compran nuestra fuerza de trabajo, nuestro tiempo, nuestro cansancio y hasta nuestras diminutivas esperanzas.

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