domingo, 23 de noviembre de 2008

Mi (primer) rabo de silicona

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Me até, nerviosa, el arnés a la cintura y sentí cómo las cintas de cuero me apretaban las nalgas. Tenía una polla preciosa. Negra. Grande. Y muy dura.


Me la agarré con fuerza, deshaciéndome de placer, y le golpeé con ella, conteniendo mal la excitación de adolescente primerizo. Fue más difícil aún cuando me pidió que se la metiese en la boca y noté como el coño palpitaba aceleradamente al verle tragársela entera y llenarla de saliva.


No quería parecer impaciente ni correrme antes de tiempo. Pero cuando me ofreció el bote de lubricante, le giré de golpe, inundé su ojete y le penetré. En segundos desapareció la timidez. Desaparecieron los nervios. Y mi cuerpo explotó salvajemente cuando el último centímetro de mi rabo estuvo dentro de él.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

sólo por esto ya me he enamorado de tí ;-))

Anónimo dijo...

Sueño con que te pones esa polla negra, me la haces tragar entera y despues me penetras suavemente, moviendo tus caderas circularmente.....sucederá?