sábado, 8 de diciembre de 2007

Entre tus libros

El primer libro de tu estantería es La mujer del teniente francés, uno de mis novelones románticos favoritos, y aún sin conocerte sigo mirando alrededor y te apareces entre las neuronas muy lista, muy fuerte y con una atracción misteriosa y especial.

jueves, 6 de diciembre de 2007

Felicidad femenina

Ponerme los pantalones de tu ex y que me queden un pelín grandes (sonrisill.). Sí, somos unas zorras.

martes, 4 de diciembre de 2007

Planeando el próximo asesinato (con polonio)

Pasa frente a ti una escena sacada de un libro de John le Carré: una barca con dos ejecutivos encorbatados remando en mitad del lago del Retiro una mañana de diciembre. La única posibilidad es que sean espías.

Mago

Te sacas de la chistera los mejores kebabs de Madrid y después una cerveza tras otra en una ruta nocturna por los bares de conde duque y malasaña. El hechizo sigue más allá de medianoche, más allá de las dos y cuando a las cuatro me doy cuenta de que puede amanecer y seguiré sin tener sueño, desaparezco, imaginando al cerrar la puerta que desplegarás todos tus trucos de magia sólo para ella.

Borrachera de lunes

Subo a tu mundo rosa y sentadas en el suelo alrededor de la mesa marroquí se cuelan cervezas heladas y limoncello en una conversación nocturna por varios continentes, décadas, planetas, generaciones, mientras tu visión inocente se me enreda suavemente por los pelos y los llena de plantas recién regadas, obras de teatro, peces con leones, mujeres y amores, entre otros muchos cuentos de vida.

El taxista que me devuelve a casa, no podía ser de otro modo, no escucha la cope ni es pepero ni racista ni homófobo ni anticatalanista ni otras virtudes venenosamente contagiosas de la capital. Al llegar de madrugada ansío con locura que esté en mi cama y, mezclando los deseos con la realidad, me desnudo ruidosamente, subo a horcajadas sobre su cuerpo y le follo -y se deja- con una mezcla de urgencia, locura y felicidad.

La noche no es para mí

En el antro siniestro pinchan una versión de este tema de Vídeo de 1983 y bailamos, saltamos, me coges de las manos y pienso en lavadoras, facturas, abuelas, listas de la compra, bricolaje y demás técnicas retardantes para no besarte.

Oscuro agujero del tiempo

Por uno de los callejones de la Gran Via nos metes en un agujero oscuro, colgamos el invierno y descendemos a otra dimensión temporal donde, menos nosotros, todo es negrísimo (sus pelos), rojísimo (sus labios), blanquísimo (sus colmillos). Y bailamos, bebemos, miramos, disfrutamos, nos excitamos entre medias-de-rejilla botas ligueros faldas-a-cuadros lazos corbatas lágrimas-falsas sombras-de-ojos piercings tatuajes mientras ellos se exhiben, se encadenan, se aparean a mordiscos.

Una margarita en el Cock

Entramos y recorro con la vista la coctelería esperando encontrar a R. R. con un vaso de whisky cerca. Sin testigos, no puedo evitar pedir una margarita y saborear, aún antes de probarla, la mezcla del cóctel con la sal que rodea la copa.

De cervezas por Bélgica

Rememora J., vasco, que en restaurantes belgas te ofrecen una cerveza como aperitivo, otra distinta para los entrantes, una más fuerte para el plato principal y la última, algo más afrutada, como conclusión gastronómica.

Drácula improvisado

Rompes un palillo, te pones las dos mitades en la boca a modo de colmillos, me miras, no puedes evitar que se te escape una sonrisilla traviesa y me muero de la risa. Quisiera saber dibujarte y colgarte en las paredes de mi habitación.