sábado, 17 de septiembre de 2011

Menos ajustarnos el cinturón

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y más agarrarles de las corbatas y apretar apretar apretar hasta que devuelvan todo lo que están robando.

#occupywallstreet

martes, 13 de septiembre de 2011

Ovulando II

Son las tres.


Mi cuerpo sigue ardiendo. Palpitando. Deshaciéndose ahora entre mis dedos. Hasta que
entras
abres
rompes
y gozas de su rendición absoluta.

Ovulando

En una calle desierta a mediodía
mi cuerpo arde. Palpita. Se deshace con el roce de los muslos bajo el vestido. Y desea ser asaltado con violencia contra una pared para recobrar la calma.

viernes, 8 de julio de 2011

Encinta de diez lunas

Cumplidas diez lunas,
a las lorquianas cinco de la tarde,
la ginecóloga me cogió la mano y me la acercó al coño.

Palpé la pelusilla que cubría la cabeza de Kim, aún dentro de mí; la acaricié; después, sin usar ninguna neurona, por puro instinto, cogí aire y empujé con una fuerza animal, desesperada, hasta que asomaron

cabeza hombros pecho brazos ombligo rabo huevos piernas y piececitos de Kim

y en un solo movimiento, Begoña lo agarró y me puso al cachorrito sobre el pecho, para que siguiese escuchando los latidos de mi corazón, esta vez por fuera,

mientras Mario brincaba y lloraba y reía y hablaba...

Yo no. Yo estaba muda. Inmóvil. No sentía nada. Llevaba 36 horas de contracciones, dos noches consecutivas sin dormir y no podía más. No recuerdo si Kim lloró o no. Quería estar emocionada, pero no lo estaba. No sentí nada ni siquiera cuando Kim se agarró por primera vez a mi teta y empezó a mamar. Ni cuando me enrosqué a Mario con el bitxito por primera vez entre nosotros. Tuvo que pasar toda una larga noche. Entonces, al día siguiente, cuando vi a mi hermano Teo y le abracé, empecé a llorar.
Una pequeña lágrima
o-tra
otra
otraotraotra
y luego tantas que me sentía capaz de desbordar el Nilo.
Y también me sentí capaz de volar. De no volver a dormir nunca más. De reir sin respirar. De amar hasta enloquecer.



Ha pasado un año. Un año en el que el cerebro ha estado prácticamente apagado, sometido al instinto salvaje e incontrolable de ser una mamífera; mi cuerpo se ha sincronizado con el suyo hasta tal punto que si me empezaba a salir leche de las tetas Kim se despertaba en el acto y viceversa, si Kim se despertaba, a mí se me desbordaban las tetas.

Lentamente, el cerebro empieza a resucitar y nuestros cuerpos, a despegarse. Así que volveré en septiembre, después de las vacaciones.

Feliz verano,
m.

sábado, 3 de abril de 2010

Garbo el espía

Por no disparar un arma,
Juan Pujol García

se escondió, desertó, cambió de bando, se hizo espía de nazis y británicos, fabuló, engaño, hizo creer que el desembarco de Normandía era sólo un simulacro...
y cuando la guerra acabó, condecorado por ambos bandos, saltó al otro lado del Océano y desapareció.

Impresionante documental sobre una impresionante historia.

Placeres mínimos XIII

Levantar la mano y subirme al coche del primer desconocido que se detiene a mi lado un frío viernes por la noche. Darle mi dirección, cerrar los ojos, olvidar el trabajo, sonreir de felicidad al escuchar unas notas de jazz asomando de su CD y quedarme prácticamente dormida hasta que me avisa de que estamos frente a la puerta de mi casa.

Quédese con el cambio y muchas muchas gracias.

Dos corazoncitos compartiendo cuerpo

...
Kim late
dentro de mí




Escucharlo (y verlo) por primera vez fue un subidón que no está al alcance de ninguna droga.

Respondario básico de una embarazada

Yo ya no soy yo. Soy yo-embarazada, una enfermedad, creo, a juzgar por la observación diaria en busca de síntomas de todos con los que me cruzo y por el bombardeo de preguntas idénticas una y otra vez, de las que han desaparecido el cine, las fiestas, el teatro, los conciertos, el amor, el sexo...

1. Sí, me encuentro muy bien. No he tenido vómitos, duermo como un lirón, no tengo acidez...
2. Sí, ya sé que soy muy afortunada y que muchas embarazadas se encuentran mal (¿tengo que pedir perdón, dar gracias a Dios...?).
3. Sí, estoy más cansada y tengo más sueño (y muchísimo más deseo sexual, tengo unos orgasmos requeteintensos y me paso los días y las noches como una pajillera adolescente. Además, cada vez que me corro el bitxito que llevo dentro se enrosca y puedo saber dónde está exactamente).
4. Sí, tengo más hambre (como no pares de preguntar te voy a arrancar un brazo de un mordisco)
5. Sí, ya noto cómo se mueve y me da patadas.
6. Sí, ya sé lo que va a ser: niño.
7. Sí. Se llamará Kim.
8. Kim con K, no con Qu como en catalán, aunque me gusta que oralmente no se pueda distinguir.
9. No sé lo que significa Kim (¿Pero eso es importante?) ni tampoco de dónde viene. A mí me recuerda al niño indio de la novela de Kipling y me gusta su ambigüedad: que en algunos países se use para hombre (India), en otros para mujer (EEUU) y en otros como apellido (las dos Coreas).
10 A. (no lo preguntan, sino que lo afirman las brujas): Sí, claro que me he engordado. Lo normal es engordar entre 9 y 13 kilos, ¿sabes?
10 B. (no lo preguntan, sino que lo afirman las buenas personas): Gracias :)
10 C. (los hombres nunca hacen ninguna referencia a mi mutante aspecto físico, por regla general me he vuelto sexualmente invisible para ellos, incluso para el futuro padre, para mi desesperación).

miércoles, 20 de enero de 2010

Mirando al cielo

Ignorando las cuatro paredes del teatro en el que les han encerrado, Los Torreznos, escaleras en mano, escrutan el cielo con la curiosidad de dos niños. En la grada asoma un primer esbozo de sonrisa. Describen animales, haciendo que las sonrisas se hinchen como globos; observan planetas y esas explotan en carcajadas aisladas; nombran a santos apóstoles divinidades y se contagian; descubren anhelos esperanzas desgracias envidias y finalmente vuelven a bajar a la tierra habiéndoselos metido en los bolsillos.

Gracias por la invitation, David!

In the loop

Para reir (a carcajadas, toda la película) por no llorar, al ver como políticos, periodistas y la ONU son simples marionetas, inteligentemente manipuladas por muñecos diabólicos en la sombra, que compran y venden voluntades a su antojo y las obligan a bajarse los pantalones para sobrevivir.

De lo más divertido que he visto en meses, aunque el personal que queda retratado aquí (entre los que me incluyo) debería reflexionar sobre cómo hacer frente a estos personajes y sus maniobras bipolares de piropos amenazas favores intimidación filtraciones y puñales en la espalda.