Dolores Fonzi, Paulina en La patota, se desprende de la piel de víctima y se viste la de heroína, defendiendo la soberanía sobre su cuerpo y su mente ante quienes la quieren, pero no comprenden su decisión. Ante juicios y presiones, Paulina se mantiene firme y arrastra a quien la observa (enamorándote irremediablemente). No desobedece una orden, sino un orden, dice Claudia Acuña, y ese lugar donde el director, Santiago Mitre, clava el cuchillo, en el diálogo entre feminismo y clase social, hiere al espectador y lo ahoga en preguntas.
YO SOY LA PRIMERA Y LA ÚLTIMA
-
Retiro: YO SOY LA PRIMERA Y LA ÚLTIMA.
Límites del arte contemporáneo en relación al goce, el placer y el éxtasis.
Imparte: María Llopis
Fecha: 4 al 6 de A...
Hace 1 mes
0 comentarios:
Publicar un comentario