martes, 11 de septiembre de 2007

Death Proof, de Tarantino


Los pies femeninos de uñas rojas asomando seductoramente del asiento posterior de un coche en movimiento con los que arranca la película son una poderosa imagen difícil de borrar para cualquier fetichista*.

Y a partir de ahí Tarantino encadena un torrente de imágenes cargadas de placer prohibido, inmoral, peligroso, enfermo, perverso, condenable… y juega con él… y disfruta como nadie… un peliculón totalmente orgásmico.

(*) Me incluyo entre ellos, claro.

1 comentarios:

Sònia dijo...

¿està guai la peli? Ya contarás... per berlín, jejejeje!!!

petunuassus, guapa!
sonix