miércoles, 3 de septiembre de 2008

Corto y cierro


Cuesta frenar en seco. Pensar que mañana no estaré en un autobús camino a una ciudad en la que no conozco nada ni a nadie, sino pedaleando entre el tráfico con depresión posvacacional de Madrid.

Cuesta imaginar que no acabaré la noche en una fiesta de pueblo con 20 señoras bailando sevillanas alrededor, ni devorando una fideuà popular, ni encontrándome restos de tomate por todo el cuerpo. Diré adiós, por fin, a las camas de albergue diminutas, a las colchonetas inflables y a los sofás prestados por amigos. Me espera mi cama, que he extrañado tantas noches.

Al salir, la mochila pesaba mucho de tantos “ve con cuidado”, “es peligroso para una chica sola” y “no hagas autostop”. Como contrapeso, en cada nuevo destino tropecé con la misma campaña publicitaria de un whisky: “No hables con desconocidos, intenta conocerlos a todos”.

Concluido el mes, la balanza se inclina hacia el lema alcohólico: he encontrado a gente desconocida que me ha ayudado, me ha invitado a comer y beber, me ha hecho reír, me ha llevado con ella de fiesta, me ha ofrecido su cama y me ha hecho vivir situaciones surrealistas.

La única contraindicación seria de tomar desconociditis a todas horas durante un mes es la insistencia telefónica de varios admiradores no correspondidos. El casi adolescente Miguelito me llama cuando cierra el bar, pasada la una de la madrugada; un camarero de Trevélez me envía sms multimedia con paisajes nevados y textos como “espero tu llamada. Te llevaré a lugares maravillosos”; un tercero pregunta una y otra vez cuándo volveré.

Aunque quisiese, no podría contestar. Iba a volver a casa, a Barcelona, pero el pirata me ha secuestrado. Ahora habla de atarme; para que no me escape más, aclara. Me he callado que padezco un síndrome de Estocolmo agudo y no pienso aventurarme más allá del jardín. Pero inmersa en el último libro de ciencia-ficción, me ha dado por imaginar que este lugar desierto reúne todas las condiciones para un aterrizaje extraterrestre.

1 comentarios:

Miguel Ángel dijo...

Me ha gustado mucho leerte todo el mes.

Vuelve pronto a Huelva!

Saludos,
MA