sábado, 27 de julio de 2013

León Ferrari taladra la papamanía non stop


Se apagó el artista León Ferrari a los 92 años y las televisiones argentinas dejaron por unos minutos de televisar en directo cada paso de este maravilloso papa austero, moderno, cercano, rebelde, casi punk para poner el foco en ese blasfemo al que Francisco criticó años atrás.

El santo padre adorado hasta el desmayo en las playas de Brasil condenó en 2004 que las vírgenes embotelladas y made in China y cristos crucificados en bombarderos yanquis de Ferrari se expusiesen en un lugar financiado con fondos públicos, olvidándose -sin querer, claro- criticar también las subvenciones del estado laico a la iglesia católica. Unos pocos, católicos radicales, se cargaron algunas de sus obras; unos muchos hicieron filas eternas para entrar a ver la exposición.

Además de provocar (como recuerdan por aquí y por allá) y ganar bienales, Ferrari fundó el numeroso "Club de impíos, herejes, apóstatas, blasfemos, ateos, paganos, agnósticos e infieles" y pidió al papa la abolición de los infiernos.

Polvo.

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