domingo, 28 de junio de 2015

Coatlicue (diosa azteca de la vida y de la muerte)

Como los corazones ofrendados a la diosa azteca Coatlicue,
Tina me entrega periódicamente hombres que devoran mis hambrientos, hambrientos muslos.

Yurta

Al traspasar su acogedora yurta
entras en la Mongolia nómada, admirada por su hospitalidad.

Els estrets d'Arnes

A l'interior de Tarragona, molt al sur, allí on Catalunya s'acosta a la Comunitat Valenciana i a Aragó, hi ha rius i gorgs com aquests, als Estrets d'Arnes:


Creuant a Terol, la zona del Parrizal de Beceite és preciosa per caminar i ens van dir que La Pesquera per banyar-se, però no ens va donar temps.


San Pedro's family

Por fin en San Pedro,
subiendo, subiendo las escaleras,
hacia mi paraíso en Madrid,
donde me siento tan amada y todo es posible, incluso una hermosísima bebé zen, genéticamente silenciosa.

Se fueron volando tres días de cachondeo y bizarrismo madrileño con la familia sanpedrina, David a la cabeza, de caña en copa a cualquier hora, exposiciones brillantes, músicos que vagan con su instrumento por el Reina en busca de un público, bailes de forró -folló/frotó- en el Maloka, agricultores y apicultores que aparecen con colinabos gigantes y acelgas de colores de su huerto, picnics nocturnos en el Retiro, caminatas oscuras entre túneles de árboles, el ahuehuete (el árbol más viejo de la ciudad, de 1630), abrazos-que-detienen-relojes, regalos, docus que dan miedo y tanto amor que no hay cuerpo que no explote de felicidad.

Sylvia Plath

Persecución
Una pantera macho me ronda, me persigue:
un día de estos me matará.
Su avidez ha encendido los bosques,
Su incesante merodeo es más altivo que el sol.
Más suave, más delicado se desliza su paso,
Avanzando, avanzando siempre a mis espaldas.
Desde la esquelética cicuta, los grajos graznan estrago:
La caza ha comenzado; la trampa, funcionado.
Arañada por las espinas, ojerosa y exhausta,
Atravieso penosamente las rocas, el blanco y ardiente
Mediodía. En la roja red de sus venas, ¿qué clase de sed despierta?
La pantera, insaciable, escudriña la tierra
Condenada por nuestro ancestral delito,
Gimiendo: sangre, dejad que corra la sangre.
La carne ha de saciar la herida abierta de su boca.
Afilados, los desgarradores dientes; suave
La quemante furia de su pelaje; sus besos agostan,
Dan sed; cada una de sus zarpas es una zarza;
El hado funesto consuma ese apetito.
En la estela de este felino feroz,
Ardiendo como antorchas para su dicha,
Carbonizadas y destrozadas, yacen las mujeres,
Convertidas en la carnaza de su cuerpo voraz.
(...)
Yo le arrojo mi corazón para detener su avance,
Para apagar su sed malgasto mu sangre, porque
Él lo devora todo y, en su ansia, continúa buscando comida,
Exigiendo un sacrificio absoluto. Su voz
Me acecha, me embruja, me induce al trance,
El bosque destripado se derrumba hecho cenizas;
Aterrada por un anhelo secreto, esquivo
Corriendo el asalto de su radiación.
Tras entrar en la torre de mis temores,
Cierro las puertas a esa oscura culpa,
Las atranco, una tras otra las atranco,
Mi pulso se acelera, la sangre retumba en mis oídos:
Las pisadas de la pantera lamen los peldaños,
Subiendo, subiendo las escaleras.
Sylvia Plath, 1956.


viernes, 31 de octubre de 2014

agua aire calor noche

Agua. Aire. Calor. Eso es todo lo que necesita una semilla para germinar.
Algunas, pocas, necesitan además una pulsión de luz.
A mí me acabó de despertar una pulsión de noche.
una invitación.

un concierto. 
La Orquesta Típica Fernández Fierro (teloneros: Barsut)
Flipé. Por su capacidad de rockear y punkear el tango, por la puesta en escena impresionante, por algunas letras. 

También por saber que los doce tíos de la orquesta llevan más de diez años organizados como cooperativa y ahí siguen, entendiéndose y trabajando juntos; por ser dueños de un espacio autogestionado que invita al desorden, con sillas que llegaron allí de diferentes dueños de la ciudad a cambio de entradas, con mesas alternándose con gradas y una barra y cocina abiertas durante el espectáculo.  

Si al concierto se le suma una linda charla, muchas risas y una excepcional noche veraniega regalada a inicios de primavera, no había quien no despertara.

https://soundcloud.com/fernandezfierro/demolici-n

("Dedicada a todos los enamorados en la sala" -silencio largo-. Para que sepan que termina", dijo el contrabajista, líder de la banda).

martes, 29 de abril de 2014

Asesina en serie

PLAFFFF. Sííííííí!!
Plaf. Plafff. Plaffff.
AAAAAAAAAAAAhhhh! Cabrón, te voy a matar. PLAF!
PLAFFFF.
Plaf. Plaf plaf plaffff.

Decenas de cadáveres negros con diminutas gotas de sangre. Víctimas de la furia desatada contra la invasión otoñal de mosquitos.

sábado, 26 de abril de 2014

Precipicio

Yo, la Loca Sin Miedo, ahora estoy al borde del ataque de pánico. Paralizada. Muy sola. Muy triste. Para desbloquearme, volveré a escribir.

domingo, 26 de enero de 2014

Gelman: pájaro, flor, violín

Un pájaro vivía en mí./ Una flor viajaba en mi sangre. Mi corazón era un violín. / Quise o no quise. Pero a veces/ me quisieron. También a mí/ me alegraban: la primavera,/ las manos juntas, lo feliz./ ¡Digo que el hombre debe serlo!/ (Aquí yace un pájaro./ Una flor./ Un violín!)
Epitafio (1985). Juan Gelman.

Cuando pienso en Madrid y Barcelona (no en las ciudades, sino en los seres amados que las habitan y a los que vuelvo una esperada vez al año), me asalta este poema: 

Ausencia de amor
Cómo será pregunto.
Cómo será tocarte a mi costado.
Ando de loco por el aire
que ando que no ando.
Cómo será acostarme
en tu país de pechos tan lejano.
Ando de pobre cristo a tu recuerdo
clavado, reclavado.


Será ya como sea.
Tal vez me estalle el cuerpo todo lo que he esperado.
Me comerás entonces dulcemente
pedazo por pedazo.


Seré lo que debiera. 
Tu pie. Tu mano.
 
Gelman resucita fugazmente con cada verso releído. Reviven también su honestidad y compromiso ante los que no dudan en querer decidir sobre nuestros úteros, nuestros cuerpos, nuestras mentes y en hacer desaparecer (hasta 30.000 personas en sólo siete años) a quien les resulta incómodo.


María la sirvienta

Se llamaba María todo el tiempo de sus 17 años,
era capaz de tener alma y sonreír con pajaritos,
pero lo importante fue que en la valija le encontraron
un niño muerto de tres días envuelto en diarios de la casa.


Qué manera era esa de pecar de pecar,
decían las señoras acostumbradas a la discreción
y en señal de horror levantaban las cejas
con un breve vuelo no desprovisto de encanto.


Los señores meditaron rápidamente sobre los peligros
de la prostitución o de la falta de prostitución,
rememoraban sus hazañas con chiruzas diversas
y decían severos: desde luego querida.


En la comisaría fueron decentes con ella,
sólo la manosearon de sargento para arriba,
pero María se ocupaba de soñar,
los pajaritos se le despintaron bajo la lluvia de lágrimas.


Había mucha gente desagradada con María
por su manera de empaquetar los resultados del amor
y opinaban que la cárcel le devolvería la decencia
o por lo menos francamente la haría menos bruta.


Aquella noche las señoras y señores se perfumaban
con ardor
pero el niño que decía la verdad,
por el niño que era puro,
por el que era tierno,
por el bueno, en fin,
por todos los niños muertos que cargaban en las valijas
del alma
y empezaron a heder súbitamente
mientras la gran ciudad cerraba sus ventanas.

domingo, 12 de enero de 2014

La habitación oscura (II)

Jode que un libro te recuerde (en 2014, con casi seis millones de parados en España, un Gobierno y Casa Real con mierda hasta en las cejas, toneladas de pisos vacíos mientras miles de familias son desahuciadas, empresarios que siguen estafando y explotando con total impunidad) la excitación con la que muchos vimos la irrupción de la crisis tras el colapso de Lehman Brothers en 2008:

"Nadie se escondió bajo la cama, todos subimos a la azotea para ver mejor el derrumbe, éramos turistas temerarios que en pleno seísmo se entretienen en fotografiar los edificios arrodillados, las grietas del hormigón, los cadáveres aplastados bajo vigas y cubiertos por un mantillo cenizo, la belleza de los puentes desplomados. Esos éramos nosotros en aquellos primeros momentos de turbulencia: espectadores del hundimiento, un público cautivado por el espectáculo del apocalipsis. Turistas fascinados que no solo no temen la destrucción, íntimamente la desean, atraídos por ese abismo al que todavía parece posible asomarse sin riesgo de caer, la liberación momentánea de ver caer un coloso.(...) Veíamos derrumbarse los grandes bancos e inmobiliarias, las torres gemelas del capitalismo las llamaba Silvia en su grandilocuencia habitual; pero no pensábamos que algún día nos fuesen a caer encima, ni siquiera que nos alcanzase un escombro."