jueves, 25 de octubre de 2007

Currando se entiende el mundo (o las vidas-cucarachas)

Mientras una amiga busca la trampa a un curro sólo de mañanas, bien pagado y demás condiciones en peligro de extinción, yo camino por la senda contraria y oscilo entre las ocho y las diez horas diarias...

Los primeros días de esta vida-cucaracha no daba crédito, parecía que me hubiesen apalizado y me quedaba dormida en el metro, en la mesa, en el sofá, en la cama e incluso de pie. Pero cuando mi cuerpo empezó a habituarse empecé a entender cosas que hasta entonces se me escapaban:

* cuando vuelves de la oficina lo que tu cerebro te pide es una sesión de tele basura
* los fines de semana quieres emborracharte para olvidar
* necesitas las drogas para ser capaz de salir y aguantar
* como no te puedes gastar toda la pasta que ganas, empiezas a mirar anuncios de pisos, coches, zapatos de Jimmy Choo por los que suspiran las protas de Sexo en Nueva York y demás objetos de deseo (consumista)...

Aaaaaaaaaaaaaaaaarrrrhhhhhhhhgggghhhhhhh

1 comentarios:

Alberto dijo...

Espero que no te moleste que te haya plagiado...

Leyendo el viajecito que te has hecho por Japón, no parece que te hayas montado mal tu vida-cucaracha...

Besos,
Alberto