Me llama el pirata a la una y media de la madrugada y me dice que se queda con unos colegas viendo una peli. Estoy liadísima delante del ordenador y probablemente hoy no dormiré, así que debería suspirar agradecida. Pero, en cambio, al escuchar que no viene a dormir se me hace un agujero en el estómago. Abismal. Sin fondo. Al meter la mano allí se me impregna de un dolor viscoso, caliente, reconocible al instante por más lejano que quede en el tiempo: le quiero. Y al darme cuenta me pongo a reir y llorar como una imbécil.
YO SOY LA PRIMERA Y LA ÚLTIMA
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Retiro: YO SOY LA PRIMERA Y LA ÚLTIMA.
Límites del arte contemporáneo en relación al goce, el placer y el éxtasis.
Imparte: María Llopis
Fecha: 4 al 6 de A...
Hace 2 meses
4 comentarios:
aiaiaiaiai!! què bonic!!! ja explicaràs, no???
petunets,
sonix
Sí, prometo explicar-vos-ho tot quan tinguem unes birretes davant :)
petonikus,
m.
Podrías hacer el murcielago en el sofá.
Por supuesto. Estoy deseando averiarme la espalda para que venga tu practicante a inyectarme inzitan.
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