lunes, 23 de abril de 2012

Entrevista a Bin Laden a través de la ouija

Comparto extractos de la entrevista postmórtem de José A. Pérez a Bin Laden en la revista Orsai, mi último vicio:


¿Se arrepiente sinceramente de algo de lo que hizo?
(...) De no haber aprovechado mejor el entrenamiento que me dio la CIA. Yo era joven y un poco pasota, ya sabes cómo son los chavales a esa edad. Le daba mucho al porro. Pero luego te haces mayor, te toca planificar el atentado más grande jamás cometido y piensas: tendría que haberle hecho más caso a la CIA.


Le entrenó el mismo país que usted juró destruir...
(...) Yo sólo hacía lo que me pedían. La CIA me daba dinero para dinamizar los mercados y yo lo gestionaba como buenamente podía. 


¿Dinamizar los mercados? 
Irak y Afganistán, tres millones de dólares directamente de los bolsillos de los contribuyentes a empresas privadas. Tirar las torres gemelas fue la operación inmobiliaria más rentable de la historia. ¿Y alguien me lo ha reconocido? ¿Tú has visto que a mí me hayan dado un Premio Nobel o algo? ¡Venga, no me jodas, si hasta Kissinger tiene un Nobel y ha matado a muchísima gente más que yo!


¿Me está diciendo que usted trabajaba para el gobierno norteamericano?
(...) Sí, yo cobraba directamente de ellos. Que en ese sentido ninguna queja, ¿eh? Pagaban horas, fines de semana y todo, pero al final te preguntas si merece la pena. Yo me cogí una baja por depresión, no te digo más. En 2002 fue. Llega un momento en la vida de todo yihadista que dice: o paro o exploto.

Fóllate a un cerdo

Fóllate a un cerdo. Literal. Deliciosa exigencia para primeros ministros y monarcas en estos tiempos en los que políticos y ciudadanos nos dejamos encular casi a diario por los malvados mercados. 
Si no te has tragado los tres episodios de Black mirror ya, a ver si eres capaz de no buscarla después de ver los primeros minutos.
El episodio entero estuvo en youtube pero ya lo han borrado y también han desactivado la opción de compartir... en fin...


miércoles, 4 de abril de 2012

Mujeres auténticamente violentas

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En España, los jinetes del PePecalipsis andan por ahí sueltos y desmelenados diciendo que "la maternidad libre hace a las mujeres más mujeres" (¿perdona?, pero ¿qué coño sabes tú?, pensé cuando leí el comentario de Gallardón) y argumentando que si abortamos es porque hay una "violencia estructural" contra nosotras.


Mientras, en Argentina, todo el país se ha llevado las manos a la cabeza porque una madre, que además de ser mujer-auténtica es mujer-bondadosa por naturaleza, ha asesinado a sangre fría a su hijo de seis años. Y Adriana Cruz, una mujer de clase-alta, confesó que lo hizo para vengarse de su expareja, el padre del niño (si hubiese sido porque no podía alimentarle, para evitar que sufriese maltratos o algún motivo desesperado parecido habría sido más fácil de encajar). "No puede ser, tiene que estar loca", dicen en la calle, en las tertulias, en los artículos de opinión sobre ella... 


Pero, "vamos a ver", como dice mi amiga Pau, ¿de qué mujeres hablan los rajoyianos en el poder y los medios argentinos? Me siento más cerca de Lisbeth Salander que de cualquier representación angelical.


La violencia estructural contra las mujeres aumentará con la reforma del Gobierno español porque la obligatoriedad de aceptar cambio de horarios y de destinos casa muy mal con la conciliación laboral, entre otras maravillas de la nueva ley.


Entiendo que como las condiciones del mercado laboral hacen aún más difícil el ejercicio de equilibrismo diario de las madres trabajadoras, muchas se verán tentadas en quedarse como menosmujeres. Por eso, la solución a la caída en picado de la natalidad es impedir que podamos ir a una farmacia a pedir la píldora poscoital (en esas anda Mato, precioso apellido para dirigir el Ministerio de Salud) o negarnos la libertad de abortar. Fantástico, dan ganas de coger una recortada y empezar a disparar (un videojuego con políticos y banqueros como enemigos sería un éxito absoluto).


Sobre ser madre y buena. Una cosa es que desde pequeñas a muchas niñas se les enseñe a esconder los impulsos violentos y agresivos y otra es que aunque sean invisibles, o poco visibles, no existan. Desde que nació mi hijo, he querido tirarle por la ventana varias veces e irme de casa porque me siento asfixiada de ser-madre-y-nada-más-que madre ya ni te digo cuántas. De ahí a que verdadermente le matase o le abandonase hay un abismo, pero realmente no ayuda a que en vez de poder expresar la agresividad femenina en voz alta, se oculte siempre detrás de la locura.

viernes, 24 de febrero de 2012

Sayonara

Público desaparece de los kioskos.

Tuve la suerte de participar en el loco experimento de fundar un periódico de papel en el siglo XXI y navegar en él en tiempos borrascosos junto a compañeros excepcionales.


jueves, 23 de febrero de 2012

Choque brutal (de tren y realidad)


En el corazón mestizo de Buenos Aires, en Once, un barrio popular, bullicioso, alegre, musical, lleno de tiendas de ropa baratas e inmigrantes latinos,


varios de los vagones en los que viajaban casi 2.000 personas se plegaron ayer como si en vez de formar parte de un resistente tren fuesen piezas de un frágil acordeón. En su interior quedaron sepultados decenas de pasajeros. Otros quedaron atrapados entre lo que que hasta un segundo antes del accidente eran puertas, ventanas, asientos, barras, suelos, techos y ahora, en cambio, sólo un amasijo de hierros. Los más afortunados sólo se cayeron al suelo por la fuerte sacudida, aterrizando unos sobre otros, magullándose, hiriéndose superficialmente, y logrando salir, solos o con ayuda, por alguna de las ventanas con los cristales rotos.




No vi ningún muerto. Ni a nadie atravesado por los hierros. Ni siquiera heridos graves. Sólo me crucé con supervivientes y con padres hermanos novios hijos con el alma en vilo por no saber si sus seres queridos estaban entre los muertos. Pero las miradas confusas, perdidas, llenas de pánico aún de los primeros y las lágrimas, el dolor, los nervios y la esperanza soterrada de los segundos no me deja dormir.


Tanto tiempo encerrada en una redacción se me había olvidado lo difícil que es ver el sufrimiento ajeno y después alejarte de él, como si no pasase nada. Pasar, pasa, y ya de noche, con el bitxito dormido, se me saltan las lágrimas.

¿Nos hacemos unas pajillas?

Lugar de encuentro: Baño del 5º piso de la Biblioteca Nacional de Buenos Aires.
Invitados: "Sólo pajeros. Hombres de mente abierta a los que les guste disfrutar del placer de la masturbación sin importar su orientación sexual".
 
Organizadores: http://pajaadictos.blogspot.com

Vídeos: http://pajasafull.blogspot.com


Una vez superada la adolescencia, ¿hay tíos heteros que quedan para masturbarse en grupo o ser masturbados por otro tío?, me pregunto incrédula -entre vídeo y vídeo- tras leer un repor sobre los clubs de pajeros aparecido en Página/12 en el que aseguran que en algunos de ellos están vetados los homosexuales.

miércoles, 8 de febrero de 2012

Mi primer mate

Sorbí
y de imediato noté cómo se me quemaban
labios
lengua
paladar
mientras me invadía un sabor amargo. Muy amargo. Amarguísimo.

"El primer mate no lo olvidás jamás", me dijo sonriendo quien me había invitado. Le devolví la sonrisa y di otro sorbo. Amargo, pero menos.

Al otro lado del charco

Se antoja linda Buenos Aires.
Es un lujo poder pasearla semi-cerrada por vacaciones, casi-vacía y ligera de ropa.

Van de europeos, lo que tú digas, pero por las calles se respira ese ritmo lento en el que viven los países excluidos del club de los desarrollados, se regalan sonrisas, se reciben ofertas de ayuda e incluso números de teléfonos y direcciones.


Se van las horas frente a una taza vacía en un café sin sentir miradas incómodas, al atardecer los parques se llenan de abuelos jugando al ajedrez y de gente tomando mate y aparecen teatros y librerías en mitad de la nada.


Y sí, de entrada Buenos Aires parece cara, recara, no tengo ni idea de cuanto podremos vivir aquí, pero hasta entonces la gocemos de lo lindo.