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lunes, 27 de julio de 2015

redes de kéfir


Se comunican a través de foros de Internet. Quedan en casas de desconocidos. Regalan tarros de vidrio llenos de seres diminutos. Susurran instrucciones a los que se inician. Alimentan con agua y azúcar. Fermentan durante 48 horas. Cuelan la pócima, le agregan limón exprimido y se la beben. Y el ritual vuelve a empezar, de mano en mano, de oído en oído, extendiéndose a través de redes invisibles hasta que caes en ellas.

martes, 13 de agosto de 2013

Placeres argentinos


Morder una pastilla de chocolate
y sentir cómo se te llena la boca de dulce de leche.

mmmmmmmmmm...

viernes, 15 de junio de 2012

Gintonics en los cielos

Tere, una excompañera de japonés, reapareció ayer en mi vida vestida con el uniforme de Iberia en uno de los pasillos del A-360 con el que volví a Buenos Aires. "Toma", me dijo, tendiéndome un vaso de vino poco después de despegar. "Toma" volvió a decirme al entregarme un gintonic en vaso de cristal sacado de preferente. "Toma", me dijo con la segunda copa. Y yo tomé y tomé y tomé, emborrachándome a 30.000 pies de altura hasta fundirme a negro.

domingo, 17 de enero de 2010

Comer, beber y amar en Portugal

Es cruzar la frontera, retrasar el reloj una hora, y adentrarse en un ritmo más lento, más silencioso...

Poco a poco, a través de sinuosas carreteras secundarias, atravesamos montes y valles y llegamos a la costa para experimentar el primer colocón de felicidad gastronómica al zamparnos una fantástica cataplana de marisco con vinho branco espumoso en A tasca do Confrade en Aveiro (una ciudad costera llena de canales y casitas de colores) rematada con unos cafés en la Praça do mercado de peixe.

Pasamos por la Coimbra de las togas universitarias y una Nazaré asi fagocitada por la especulación y desembarcamos en Batalha, encerrándonos 24 horas -con comida y botellas de champán- en una habitación con vistas al monasterio de Santa María de la Victoria, que visitamos al día siguiente: una iglesia gótica. Gigante. Desnuda. Blanca. Silenciosa. Transformada inusitadamente por los rayos de sol, que se cuelan por las vidrieras y explotan en
fucsias
amarillos
verdes
naranjas...
mientras el órgano resuena contra las paredes
y desde las capillas inacabadas se ve el cielo.

No volví a sentir lo mismo en el monasterio de Alcobaça ni en el Convento de Cristo de Tomar.

El segundo festín (tras ayunar un día para intentar tener hambre) llegó en Peniche, en el restaurante Estelas, donde saboreamos una langosta a la plancha y prometimos volver -llamando un día antes para encargarla- la especialidad de la casa, la langosta sudada.

Callejeamos por Sintra pero queríamos playa y nos dimos un rulo entre acantilados desde Praia Aguda y Magoito para acabar en un chiringuito con cervejas heladas y ameijoa a bulhao pato (con vino blanco y perejil) antes de dormir en Cascais y al día siguiente pasear entre las niñas juguetonas, desproporcionadas, lascivas y zoófilas de Paula Rego en su Casa das Historias.

No podían faltar unos días de subebajasubebajasubebaja lisboeta, asomados esta vez desde el bonito barrio de Graça, donde está micasaenlisboa, que tiene en María a una fantástica guía (y prepara los mejores desayunos de la ciudad).

Y rematamos con tres día de playa en bolas en uno de los pocos sitios donde el nudismo está autorizado oficialmente en el país: en la fantástica Praia do Meco, al sur de Lisboa. Felicidad absoluta... Hasta me haría jipi profesional si me pudiese pasar largas temporadas aquí.


(Que lejos queda ahora desde este Madrid lluvioso en el que no sale nunca el sol.)

martes, 30 de diciembre de 2008

Da Alfredo


Las orecchiette con espinacas y minichipirones que comí ayer en el italiano Da Alfredo es uno de los mejores platos de pasta que he probado en mi vida...

Caro. Pero alucinantemente bueno.

Chamberí es un barrio para enloquecer de placer comiendo.

domingo, 21 de diciembre de 2008

Comer, beber y amar en Fuerteventura

Fuerteventura es una isla-desierto. Africana. Volcánica. De horizontes lejanos. Un océano azuloscurocasinegro. Y centenares de colinas desnudas.

Serpenteamos toda la costa en coche: desde el faro del fin del mundo -a veinte kilómetros de pista sin asfaltar y varias calas desiertas de Morro Jable- hasta Corralejo y sus inmensas dunas de arena blanca en las que se funden desierto y playa.


Recorrimos, al borde del precipicio, las curvas entre Pájara y Betancouria con el Atlántico siempre al fondo, muy abajo, muy lejos, muy fiero.

Nos hinchamos de pescado en terrazas frente al mar, siempre con una botella de Bermejo blanco seco delante: salmonetes fritos en Los Caracolitos de las Salinas del Carmen, mejillones con mojo verde en La Barraca de Tarajalejo, sardinas en La lonja de pescadores de Corralejo y navajas obscenas en La Capitana del Muelle Viejo de El Cotillo.

Y en la Casa Tierra de Elvira, dormimos, escribimos, leímos, hicimos el guarro y nos olvidamos del mundo durante una semana.

Iberia y su huelga de celo nos regaló tres horas extra de sol a 25 grados en el aeropuerto. Desde aqui les doy las gracias ;)

lunes, 29 de septiembre de 2008

Crónica del París - Dakar

..
M&M completaron el rally alcohólico del París-Dakar (Rua do Franco, Santiago de Compostela) en dos horas y 25 minutos. Piloto y copiloto ingirieron ribeiros y albariños de cuyos nombres juran no acordarse y los acompañaron de caldo gallego, mejillones, pimientos del padrón, almejas, berberechos y navajas. Los vecinos de la localidad aseguran que les vieron arrastrarse hasta el hostal de los girasoles y les escucharon gemir desde la calle. Ellos niegan rotundamente haber mantenido relaciones sexuales en semejante estado de embriaguez. Una hipótesis plausible es que lo hayan olvidado (casi) todo.

viernes, 8 de agosto de 2008

Adiós al tipín de sílfide

“A ésta la llaman la Avenida de los elefantes”, dice José Manuel cuando nos acercamos en su coche al estadio del Betis. “¿Sabes por qué?”, pregunta y respondo que no. “Porque van toos los del Betis moviendo la cabesa y disiendo 'no puede , no puede sé'”. Me río con ganas, admirando la gracia de los sevillanos. Ni los 42 grados que marcan los termómetros les quitan las ganas de bromear.

José Manuel no es familia directa pero como si lo fuera. Ve en mi visita una ocasión para devolver la generosidad con la que le acogieron en casa hace diez años. Y como buen andaluz, lo hace a lo grande, tirando la casa por la ventana. El banquete que improvisa ante mis ojos casi me hace llorar, después del hambre feroz que he pasado en Mérida.

Chocos. Puntillas. Boquerones. Mero al limón. Cazón en adobo. Chanquetes. Mejillones tigre. Gambas en gabardina. Pimientos rojos. Olivas andaluzas, grandes y amargas. Chicharrones. Montaditos de jamón y de gambas con ali-oli. Ríos de cerveza helada. La mesa parece un espejismo.

Empiezo a comer igual que los camellos beben agua, guardando provisiones para un futuro incierto. Pero la montaña de comida no disminuye y el placer empieza a convertirse en una pesadilla infantil, recordando que no podré salir a jugar hasta que no deje el plato reluciente.

“Come, que no has comío ná”, oigo cada vez que suelto el tenedor. ¿No ven que me estoy hinchando? Si lo ven, les da igual. “Come, come, ¿no te gusta?” Que sí me gusta, pero no puedo más. Quiero chillar.

Me hincho tanto que intento escapar de allí rodando, pero me detienen cerca de la puerta: ¿Dónde vas? Vuerve aquí shosho, que queda el postre”. Cuando logró dar el último lametón al macrohelado me siento como un globo verde de piñata. Estoy segura que de un momento a otro vendrá alguien a golpearme con un palo y explotaré, salpicando a todos los que tenga cerca.

domingo, 8 de junio de 2008

La mejor tortilla de patatas de Madrid

La preparan en la cafetería Sylkar (a dos minutos de casa). Estoy enganchada a ella. Yonqui perdida. Deberías venir sólo para probarla.

P.S. Tiene razón Tina Paterson, me lo chivó D.

martes, 4 de marzo de 2008

Mousse de chocolate orgásmica

Un camarero del Pap'Açorda trajo un barreño de dimensiones descomunales lleno hasta arriba de mousse de chocolate y con un cazo sopero arrojó, como si fuese rancho, una ración enorme en el centro del plato.

Al probar la primera cucharada entendí las caras de placer de todos los que la habían probado antes. Y observé cómo se transformaban los rostros de todos los que la probaron después.

jueves, 21 de febrero de 2008

Semanas robadas del calendario

Desde la vuelta de las vacaciones y la desaparición del Internete me han robado dos semanas del calendario. De lo poco que me acuerdo -será porque no he cenado- es de un risotto de queso espolvoreado con eneldo para comer, unos cangrejos de río para relamerse los dedos -quiero más, ñami ñami- de cena y un bol delicioso con yogur, fresas y rosquillas de madrugada al volver de la presentación oficial de la Malasaña nocturna a la Losi -acompañada de un xiquet molt trempat.

Rebuscando un poco más, sale Corcobado en Agrio beso. Todas las formas de morir con medicamentos legales que nos enseñó. Las canciones viscerales que cantó. Los poemas. Las conversaciones aparentemente improvisadas. Las risas. La comunión de MDMA. La roca de cartón-piedra que debía aplastarnos al final.

Y los arañazos, mordiscos y azotes que nos dimos al salir de allí más vivos que antes.

lunes, 4 de febrero de 2008

Comer, beber y amar en el sur de Marruecos

MARRAKECH


Plaza de D’jema El Fnaa

Gente, gente, gente y entre unos y otros zumos de pomelo rosa, té con menta por las terrazas, puestecillos humeantes en los que zamparse unas lentejas moras, atardeceres con el muecín de fondo, culturetas nocturnos (y algunos muy guapos) en Les jardins de l’Alhambra, serpientes sordas de tener una flauta enganchada a las orejas, leyendas infinitas contadas en corros.

Hammam Dar el Chabra
En la calle Fatima-Zohra, cerca de la Koutubiya. Para olvidarse del mundo en una caverna húmeda e hirviendo.


Hotel Gallia

Un riad con una terraza inolvidable. Sólo me quedé con ganas de usar la mantequilla, la mermelada y la miel del petit dejeneur en un festín caníbal por la cama.


Dar Cherifa

Salimos del caos de Marrakech al atravesar su escondida puerta y entrar en un café literario-galería de arte silencioso, con exposiciones temporales, sol por todos lados, almohadones inmaculados, almuerzos ligeros, susurros, miradas.


ESSAOUIRA


Taros
Un restaurante en el que brindar por el fin del viaje y derretirse de placer desde la primera ostra hasta el postre.

Plazuela pequeña a la derecha de la rue Mohammed Zerktoun
Un enorme zumo de naranja y kiwi con té de jazmín en una terracita al sol a 23 ºC en enero.

Plaza de Moulay Hassan
Petit dejeneurs viendo como la ciudad se despierta.

Les massages bérbères

Un masaje de dos horas con aceite de argán para salir flotando (y recordando Asia).

ENTRE ESSAOUIRA Y SIDI IFNI

Sidi Kaouki

A sólo treinta kilómetros de Essaouira, una playa inmensa y casi desierta en la que paseamos, nos bañamos, nos secamos en las dunas fumando un porrito y acabamos comiéndonos unas sardinas a la brasa, aceitunas con picante y ensalada de tomate marroquí en uno de los chiringuitos.

Cabras acrobáticas sobre los árboles de argán
Uno de los atractivos más divertidos del precioso paisaje que atraviesa la carretera entre Essaouira y Agadir.

Playas entre Tamri y Taghazoute

Da igual en cuál de ellas decidas bajar del coche, son todas impresionantes y vírgenes.

Playa Legzera
A la izquierda una puerta tallada en roca y, al atravesarla, una roca roja con forma de elefante. A la derecha, dos calas de las más bonitas que he visto en mi vida. Me encantaría volver allí sólo para cómo el sol desaparece en el mar al atardecer.

Hotel Suerte Loca en Sidi Ifni
Está allí desde 1936, llevado por una familia encantadora. Un lugar al que ir cuando quieres que no te encuentre nadie y se paren los relojes. Gracias, David.

sábado, 12 de enero de 2008

It's a perfect night

Ha sido un día de mierda. Pero de noche cerrada nos encontramos en el metro, nos besamos escandalizando a las abuelas que aún no se han acostado, entramos en la corrala y la compi de piso del pirata ha dejado, antes de salir de escena, pimientos fritos, habas con jamón y una botella de tinto a medio beber en la cocina, maría en el paquete de camel, lou reed en el botón de play, así que ponemos la mesa, la aliñamos con conversaciones lúbricas y abrazos lúbricos también mientras se desdibujan, hasta volver a ser hojas en blanco, pelotudos, trepas, acomplejados y demás razas laborales a exterminar.

domingo, 6 de enero de 2008

percebes y bivalvos

Bajan en el ascensor los tres frente a mí: cara de malos, gafas de sol, chupas negras y puestos antes de las cinco de la tarde de nochevieja. A mí la tiza no me gusta. Pero me gusta verles así.

Vagamos por Conde Duque, primero una tasca olvidable y después, en la calle del Limón, entramos en la Taberna de los Vinos. Unas cañas. El pirata ve percebes y ya no ve nada más. Los traen y ni ve ni habla, disfruta. Más cañas. Óscar y yo queremos navajas. Él pide mejillones al vapor también. Dice que pican pero exagera. Terceras cañas. Y mucha más gente alrededor bebe y come a las seis y luego a las siete y a las ocho de la tarde, gritan Salud y República golpeando la puerta del baño, llaman a Miguel en la barra, se ríen, brindan, chillan, se tiran algo de cerveza por encima. Más cañas ellos, nosotros también.

Había pensado en una de bacalao de segundo pero no tienen
, sigue hablando el pirata con el estómago abierto, la sepia ahora es un poco burda, ¿no?, contestamos que sí, gambas hubiesen sido para antes, me parece..., Tienes razón, le seguimos la corriente, llevamos toda la tarde dejándonos llevar, siguiéndole locos de felicidad. Son las nueve y aún habla de echarse la siesta después de comer, traduzco que debe significar echar un polvo y me río, uniéndome a los que alrededor llevan camisetas de rayas, gorras, barbas, carmín rojo y pelos cortos.

No sé muy bien cómo pagamos y salimos y subimos y nos desnudamos pero recuerdo perfectamente todo lo que hicimos después.

lunes, 31 de diciembre de 2007

Bichobola

El Bichobola va viento en popa. Como lo tenemos debajo de casa nos pasamos semanas mirando a través de las puertas entreabiertas hasta que se puso en marcha. Impacientes, nos colamos dentro una noche que se fue la luz y acabamos comiendo, bebiendo y riéndonos entre velas sin importarnos. El segundo día estaban completos por las cenas navideñas pero cuando tirábamos para Ponzano salieron a buscarnos y nos hicieron un hueco en el que se nos pasaron las horas volando. Como a mi compi de piso, me gusta la presa ibérica con ñoquis al pesto. Añadiré que el ceviche me pareció mejorable y que tengo ganas de probar la especialidad de la casa, que ese día se les había acabado.

martes, 25 de diciembre de 2007

Placeres mínimos VII

Llegar a casa y que estén acabando de prepararme un riquísimo pescadito al horno y me ofrezcan una copita de vino tinto (para empezar) en la cocina.

martes, 20 de noviembre de 2007

Garganta profunda

Pruebo el tartar, lo arrastro lentamente con la lengua hasta el fondo del paladar y noto cómo desciende por la garganta mientras la boca se me hace agua.

me has devuelto el hambre de disfrutar comiendo y ya sólo por eso (aunque por más) te debo banquetes lujuriosos.